Avatar: el Camino del Agua, la prueba de que James Cameron sabe hacer secuelas

Avatar: el Camino del Agua, la prueba de que James Cameron sabe hacer secuelas

La secuela del filme más taquillero de todos los tiempos llegó a las salas. Quever pudo ver Avatar 2 y te cuenta todo, sin spoilers, sobre este tanque de fin de año.

Fernando Bedini

Luego de 13 años llega una de las películas más esperadas, Avatar: el Camino del Agua. La nueva película de James Cameron trae de regreso a los Na'Vi y su enorme mundo Pandora, para contar una nueva aventura con una historia interesante con un enorme despliegue visual y sonoro.

La historia de El Camino del Agua tiene lugar más de una década después de que los Na'Vi liderados por Jake Sully (Sam Worthington) y Neytiri (Zoe Saldaña) enfrentaran a “La gente del Cielo”, mejor conocidos como los humanos de la RDA (Resources Development Administration). Jake y Neytiri se han convertido en padres, ahora tienen bajo su ala a cinco jóvenes, incluyendo un humano abandonado apodado Spider y a Kiri, la reencarnación de la Dra. Grace Augustine (Sigourney Weaver).

Los protagonistas, además de cuidar a su clan, tienen una prioridad más grande, su familia. Esto llevará a que busquen protección constante ante la incesable amenaza de la RDA, que poco a poco toma más lugar en Pandora.

La familia Sully.

El peligro acecha en cada esquina, por lo que la familia Sully debe alejarse. Esto los lleva a viajar por Pandora, hasta llegar ante los Metkayina, una tribu oceánica que les enseñará la forma de vivir y sentir el océano. Obviamente la tranquilidad dura poco, ya que los humanos vuelven a marcar tarjeta demostrando que pueden ser aún más molestos y dañinos. Puntos extra para el Coronel Miles Quaritch de Stephen Lang, que se termina de recibir como el enemigo más odiado de todos.

Avatar 2 se extiende por más de tres horas, pero la dinámica de su historia no deja baches para que el público esté consultando el reloj para saber a qué hora termina la historia, sus 190 minutos pasan volando.

Quaritch es aún peor como Recombinante.

James Cameron se tomó un buen tiempo para darle vida a la secuela y a las otras posibles continuaciones, todo depende del buen desempeño de El Camino del Agua en taquilla para seguir adelante. Desde que comienza hasta que termina se puede apreciar todo el amor y el perfeccionismo con el que el director dotó el filme. Cada Na’Vi, planta, animal y hasta los humanos, se ven increíbles, ni hablar del agua, que aunque suene raro decirlo: es el agua más real de todas. Otro punto fuerte, es que quienes conozcan el trabajo de Cameron sabrán encontrar pequeños y exquisitos guiños a sus obras. Hay momentos para Terminator, Titanic y hasta The Abyss, la película con la que el cineasta demuestra su amor por el agua.

El agua y los paisajes de Pandora se sienten cada vez más reales.

Todos estos factores son una prueba fehaciente de que James Cameron es experto en hacer secuelas. Lo hizo con Aliens de 1986 y Terminator 2: El Juicio Final de 1991. Avatar: el Camino del Agua supera al filme de 2009, ya que no pierde tiempo en presentaciones, va derecho a lo que tiene que contar, sus personajes han madurado y los nuevos traen frescura. En el su transcurso, la película no se olvida de aumentar la acción y de dejar un nuevo y contundente mensaje ambientalista.

De la misma manera que Avatar de 2009, la secuela merece ser vista en todo el esplendor de una sala de cine, especialmente en una que ofrezca formato 3D.

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