La película de ciencia ficción de finales de los 90 que te hará emocionar hasta las lágrimas
La ciencia ficción asombra con sus historias y en varias ocasiones logra emocionar a los espectadores. De estos títulos capaces de lubricar en exceso los ojos, encontramos una película de animación, que además está pronta a cumplir 23 de años de su estreno. El título en cuestión es El Gigante de Hierro (The Iron Giant) de 1999.
La película tiene en la dirección a una persona de peso en el mundo de la animación, Brad Bird. Además cuenta con un elenco de voces de primer nivel, donde encontramos a Jennifer Aniston, Christopher McDonald, Harry Connick Jr. y a Vin Diesel en su debut como actor de doblaje.
Su historia nos sitúa en plena Guerra Fría, momentos después de que los rusos lanzaran el Sputnik 1 en octubre del 57. En ese contexto, la acción nos traslada al pueblo de Rockwell, en Maine. En este lugar tendrá un suceso atípico, un objeto de enorme tamaño se estrella en las cercanías. La situación llama la atención de un curioso niño llamado Hogarth Hughes.
El niño de 9 años investiga la zona y se encuentra con un enorme robot que intenta devorar las líneas eléctricas. Hogarth huye despavorido temiendo por su vida, pero el autómata va tras sus pasos. Al ver que las intenciones del robot no son malas, Hogarth entra en confianza. A partir de ese momento comienza a forjarse una increíble amistad, donde el niño enseña todo a su enorme amigo, desde cómo ser bueno hasta porqué Superman es el mejor héroe de todos.
El momento de felicidad se verá alterado porque un agente del gobierno llamado Kent Mansley comienza a investigar las anomalías en el poblado de Rockwell. Este paranoico agente movilizará al Ejército de EEUU para intentar hacerse con el gigante, pero tanto él como todas las personas que le temían, descubrirán que el robot es mucho más humano que todos ellos.
La creación
El Gigante de Hierro se basa en la novela homónima de Ted Hughes lanzada en 1968. Esta publicación fue importante para Brid Bird, ya que Hughes escribió la historia para ayudar a sus hijos luego del suicidio de su madre. En ese momento el director y también guionista atravesaba la muerte de su hermana, que fue asesinada por su ex pareja.
Bird tomó la historia acoplándose a la idea de qué sucedería si un arma tuviese alma y esto la lleva a no complir con su objetivo de destruir. El tratamiento que creó Brad fue tomado por Tim McCanlies, quien terminó de darle forma y lo convirtió en guion.
Así surge la historia de un gigante robot creado con un enorme potencial para destruir todo a su paso, pero que con la intervención de un niño, logra dimensionar que su propósito no es la aniquilación.
En lo que se refiere a animación, El Gigante de Hierro surgió mezclando animación tradicional y CGI. Las imágenes generadas por computadora sirvieron para darle vida al querido robot y a algunos escenarios.

La recepción
El público y la crítica se rindieron ante las escenas de comedia, de acción y principalmente en la emoción que generó la historia de amistad. El trabajo de Bird y el equipo de animación fue alabado, pero a pesar de la buena recepción, la película fue un fracaso económico. En ese momento se dijo que por distintos problemas que sucedieron en Warner, El Gigante de Hierro vio directamente afectado.
De todas formas, la historia de Hogarth y el Gigante encontró su segundo aire cuando fue estrenada en formato hogareño (VHS y DVD). Más público pudo ver la película y por ende los ingresos aumentaron.
El próximo 31 de julio El Gigante de Hierro celebrará sus 24 años y que mejor celebración que reviviendo esta joya de la ciencia ficción y animación que está disponible (para Latinoamérica) en la plataforma de streaming, HBO Max.
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