El clásico western que debes ver si te gustó El jinete pálido de Clint Eastwood
Los fanáticos que disfrutaron de El jinete pálido( Pale Rider), el clásico western de 1085 dirigido y protagonizado por Clint Eastwood, encontrarán buena compañía en otra película del género de los años 60’.
Los violentos van al cielo (Heaven with a Gun) es una cinta poco valorada que tiene como protagonista a Glenn Ford, uno de los actores más taquilleros de la Edad dorada de Hollywood, en el papel de Jim Killian, un pistolero reformado que ahora ejerce como predicador.
¿De qué se trata Los violentos van al cielo?
Aunque Los violentos van al cielo tiene algunos diferencias técnicas y argumentales con El jinete pálido, en esencia son dos historias que van por la misma línea: un héroe solitario que enfrenta la injusticia y protege a los desfavorecidos, mientras lidia con dilemas éticos sobre el uso de la violencia.
La trama se desarrolla en el pequeño pueblo de Vinegaroon, donde un conflicto entre ganaderos y criadores de ovejas por los derechos del agua amenaza con desatar una ola de violencia. Acción y drama moral se combinan en este relato, mientras Killian intenta imponer la paz utilizando tanto la Biblia como su revólver.
La cinta ofrece una narrativa oscura y sangrienta, acorde con las propuestas más sombrías de aquella década. La brutalidad de los westerns antiheroicos de la década del 60 se fusiona bien con la actuación de estilo clásico de Ford, fusionando la estética que manejó el género durante la Edad Dorada y la del western revisionista dentro de la misma historia.
Mira el tráiler de Los violentos van al cielo:
¿Por qué merece la pena ver Los violentos van al cielo?
Aunque Los violentos van al cielo no presenta los mismos elementos sobrenaturales que El jinete pálido, es, sin duda, una propuesta menos culpable de disfrutar. Tampoco es un western donde los villanos ganan al final, y el hecho de que el protagonista aprenda a abandonar las armas resulta genuinamente revolucionario en un género donde la violencia suele responderse únicamente con más violencia.
Después de los repugnantes eventos que ocurren a lo largo de la película, el final es una sorpresa; un alivio bienvenido para los espectadores de westerns que están cansados de la agresividad sin sentido.


