Adrien Brody se sincera sobre la experiencia traumática que vivió tras protagonizar 'El Pianista'
Adrien Brody no es solo uno de los actores más respetados de Hollywood, sino también uno de los más comprometidos. En los últimos meses, el intérprete ha estado en boca de todos por su actuación en The Brutalist, el drama histórico escrito y dirigido por Brady Corbet, que suena como uno de los favoritos para la temporada de premios.
Aunque el nombre de Brody suena nuevamente como candidato a los Premios Oscar, el actor se hizo con la preciada estatuilla en el año 2003 por su interpretación en El Pianista, la película dirigida por Roman Polanski.
A pesar de los elogios y la aclamación que recibió por dicha actuación, recientemente Brody reveló que dicho rol le dejó profundas secuelas. Para dar vida a Wladyslaw Szpilman, un pianista judío que sobrevivió al Holocausto, el actor tuvo que transformar su cuerpo y mente de manera radical.
En una entrevista reciente con New York Magazine, el intérprete de 50 años se sometió a una dieta extrema que lo llevó a perder más de 13 kilos, quedando con un peso de apenas 58 kilos. "Ni siquiera estaba bebiendo agua cuando comenzamos a rodar", recordó.
Esa transformación física fue solo el comienzo. "Fue necesario para contar la historia, pero también me abrió espiritualmente a un nivel de comprensión sobre el vacío y el hambre que nunca había conocido", confesó Brody. Sin embargo, el costo fue alto: "Definitivamente tuve un desorden alimenticio durante al menos un año. Y luego estuve deprimido otro año, si no toda una vida. Es broma, es broma", agregó con humor.
El Pianista no fue la única ocasión en la que Adrien Brody llevó su preparación al límite. A lo largo de su carrera, ha demostrado su dedicación al oficio, incluso si eso implica riesgos para la salud. Durante el rodaje de The Jacket, pidió al director que lo dejara atado con una camisa de fuerza para experimentar cómo se sentía realmente.
En Summer of Sam, una cinta de Spike Lee, Brody sufrió una fractura en la nariz después de recibir un golpe accidental en el set. Para Oxygen, decidió usar brackets reales en lugar de prostéticos, un detalle que terminó siendo más doloroso de lo que esperaba: "No sabía lo doloroso que sería hasta que los arrancaron con alicates al final", relató. Y para Wrecked, una película en la que interpreta a un hombre atrapado en el bosque, llegó a comer hormigas y gusanos reales.
A pesar de la pasión que Adrien Brody posee por la actuación, está claro que esa intensidad también lo ha llevado a reflexionar que ese nivel de entrega también tiene consecuencias.


