Es una de las películas románticas más importantes de la historia y puedes verla en streaming

Es una de las películas románticas más importantes de la historia y puedes verla en streaming

Su recordado final, sus extraordinarias actuaciones y un guion impecable son algunas de las cosas que hacen de esta película de 1942 una de las más importantes de la historia del cine.

Martina Ruffo Vicino

A veces, los caminos más simples, aquellos que nacen en la sombra de la duda, son los que florecen en la grandeza, convirtiéndose en relatos inmortales que desafían el tiempo. Casablanca es un poema compuesto por sinfonías de casualidad y destreza, una danza de accidentes y talento que se entrelazan en la historia del cine. Nadie apostaba demasiado por ella al principio, solo era otro proyecto en un mar de producciones. Sin embargo, emergió como una joya inesperada, brillando con luz propia en el vasto firmamento de Hollywood y puedes verla en streaming.

En 1938, en los albores de la guerra, Murray Burnett emprendió un viaje a Europa deteniéndose en Casablanca, la mayor ciudad de Marruecos. Allí, se adentró en un animado y vivo club nocturno, repleto de personas de diversas nacionalidades, mientras un pianista negro deleitaba a la audiencia. Fue este escenario el que inspiró la semilla de una historia. Junto a Joan Allison, la inspiración se convirtió en palabras y dieron vida a Everybody Comes to Rick's, el guion que más tarde se transformaría en Casablanca. Porque Casablanca originalmente era una obra de teatro. 

Esta película es considerada una de las mejores de la historia incluso para aquellos a los que el romance no les transmite nada. Es simpático pensar que en su presentación no ofrece nada verdaderamente original pues en la época de su producción el producto era estándar junto con otros de la misma productora o de toda la industria. La guerra era un tema del día a día e incluso Warner tenía siete películas bélicas en producción.

Pero la magia de Casablanca va sobre eso: aunque en algún lado aparezca con la etiqueta de "película bélica", esta película es mucho más que eso y colocarla en una categoría no se siente correcto en realidad. Es que también es un romance, un melodrama, en parte un bonito musical o incluso un buddy movie si se quiere. Su hibridez hace que la mezcla de sabores haya generado un clásico del cine adictivo. 

Casablanca sigue la historia de Rick Blaine (Humphrey Bogart), un cínico propietario de un club nocturno en la ciudad que le da nombre a la cinta, un territorio neutral en Marruecos ocupada por los nazis. La trama se complica cuando Rick se reencuentra con su antigua amante, Ilsa Lund (Ingrid Bergman), quien está casada con un líder de la resistencia checa, Victor Laszlo. La pareja de casados llegan a África buscando escapar de los nacionalsocialistas y necesitan la ayuda de Rick para obtener documentos de viaje que les permitan salir del país. Sin embargo, el reavivado amor entre el galán e Ilsa complica las cosas, ya que el hombre deberá tomar decisiones difíciles entre su propio interés personal y el bienestar de los demás en un mundo devastado por la guerra.

Se rumorea que los actores no supieron cómo terminaría la historia hasta el último día de rodaje. Foto: Warner Bros.

El corazón de la trama reside en el vínculo entre Rick e Ilsa, pero es el trasfondo de la guerra lo que agrega una capa extra de angustia y drama a la película. Además, la película puede sentirse como de espías, especialmente en lo que respecta a las aventuras del hombre. Esta mezcla de elementos románticos y tensiones bélicas en Casablanca logra cautivar mucho más que las típicas películas románticas. Es una combinación perfecta que permite que incluso aquellos que no suelen ser aficionados al género se sumerjan en uno de los amores más memorables de la década de los 40 y más allá.

Cuenta la historia que el rodaje no fue realmente idea. Se filmó cronológicamente, no por una decisión estratégica del director Michael Curtiz, a lo Spielberg en E.T., que buscaba que los actores más jóvenes se identificaran mejor con sus personajes, sino que el guion era modificado constantemente. Las decisiones estaban influenciadas por las circunstancias en un contexto complicado donde incluso la IWO (Information War Office), el organismo que autorizaba los fondos para que se filmaran películas en tiempos de la contienda mundial, controlaba y pactaba qué podía mostrarse y que no buscando siempre una utilidad para la guerra en sus productos.

El éxito que obtuvo la cinta lanzó a Bogart y a Bergman como el prototipo de pareja romántica, pese a que, en el rodaje su comunicación fue muy poca. Foto: Warnes Bros.

A pesar de esto, el producto final es una joya dentro del cine clásico mundial. La calidad cinematográfica que presenta sigue siendo admirada al día de hoy con un texto base impecable repleto de diálogos memorables que han pasado a formar parte del lenguaje popular. Además, la dirección de Michael Curtiz sigue siendo aclamada por su habilidad para capturar la esencia de la historia y llevarla a la pantalla de una manera emocionante y memorable, con un ritmo narrativo que permite mantener la tensión e interés durante toda la película y una especial atención al detalle que hace que en cada vista de la cinta uno encuentre nuevos secretos.

Claro que no hay que dejar fuera a las actuaciones de sus protagonistas, los legendarios actores Humphrey Bogart e Ingrid Bergman. La crítica sigue alabando las actuaciones carismáticas de ambos y la química entre ellos, así como la profundidad de sus caracterizaciones. Es simpático pensar que la sueca no fue la primera opción para el papel o que Bogart no pensó que fuera a ser algo diferente a la que ya había interpretado, sin embargo, esta película los posicionó como las grandes estrellas de los primeros cien años del cine estadounidense.

Existe una versión a color de la película pero no fue bien acogida por la audiencia argumentado que se perdía gran parte de la esencia. Foto: Warner Bros.

Casablanca es una de las películas mejor valoradas de la cinematografía estadounidense, ganadora de varios premios Óscar, incluyendo el de mejor película en 1943. Se trata de uno de esos clásicos del cine que si bien no crearon un ruido potente apenas estrenaron, el tiempo lo recompensó convirtiéndose en un imprescindible que todo cinéfilo (o no cinéfilo) debe experimentar al menos una vez en su vida. Puedes verla en streaming por la plataforma de Max.

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