La película española de la que nadie deja de hablar que narra una venganza en una reversión del western
Hubo una película que pisó fuertemente el Festival de Cine de Málaga y que de hecho se llevó bajo sus brazos el Premio Especial del Jurado de la Crítica. Luego de estrenar su último trabajo en 2023, Andrea Jaurrieta llegó a los cines del año presente con una nueva cinta que rebusca el pasado y lo trae al presente colocándolos en una incómoda posición. Se llama Nina y no puedes perderte esta gran cinta que ya se encuentra en cines de España.
Ya conocemos la fórmula western básica de venganza: un antihéroe enojado y misterioso llega a un pueblo con la misión de ajustar una cuenta pendiente del pasado. Fusil en mano, caminata lenta, repasa con su mirada los edificios del pueblo y se propone enfrentarse a un cacique, jefe u otro vaquero para solventar este doloroso hecho que pesa sobre su espalda.
Mirá el trailer de Nina:
Tomando este patrón ya conocido, Jaurrieta le añade capas y elementos en un thriller que revisita el subgénero rape and revenge -violación y venganza-. Es que Nina, decide volver al pueblo costero donde creció, con una escopeta en el bolso y un objetivo: vengarse de Pedro, un famoso escritor al que el pueblo rinde ahora homenaje.
La directora explora el regreso al pueblo y a las raíces. Sin embargo, en lugar de centrarse en los detalles y las amistades del pasado, nos sumerge en una historia de venganza que ha estado gestándose a lo largo de décadas y que se va revelando poco a poco. Para Nina, su pueblo es como una prisión opresiva, un doloroso infierno personal del que no puede escapar. La idea de mostrarse allí le provoca tristeza y furia, sin embargo, lo necesita.
Nina es roja: pasión, la muerte y lo menstrual, un personaje complejo interpretado por Patricia López Arnaiz (también protagonista del éxito español del 2023, 20.000 especies de abejas). Nina es una figura fuera de lugar en su entorno, nunca termina de encajar y parece ser temida por todos en el pueblo. López Arnaiz la retrata como una antiheroína reservada, inicialmente arrastrada por la inercia, pero que poco a poco toma el control al enfrentar los recuerdos de su pasado en cada escena.
La película está basada en la obra de teatro homónima escrita por José Ramón Fernández, que a su vez estuvo basada en la obra de teatro La gaviota de Antón Chéjov. La versión de Fernandez fue ganadora del Premio Nacional de Literatura Dramática.
Nina está cargada de simbolismo y su presentación en pantalla es magnética, pero se sitúa en un espacio poco convencional, apartado de las corrientes principales y tendencias, lo que genera cierta incomodidad. Esta incomodidad se refleja también en la representación de la relación entre la protagonista y su antagonista, Pedro (interpretado por Darío Grandinetti). Es que se desafía con convenciones tradicionales de los acuerdos y consentimientos aceptados por la sociedad en general. Incomoda y mucho.
"Si los temas se hablan, se pueden cambiar; si no se hablan, seguirá dándose el silencio del pueblo", explicaba Andrea Jaurrieta con respecto a los temas que trata su cinta, asuntos que llamamos tabú pero que realmente no deberían serlo. “Quiero que la gente cuando salga piense más en qué harían ellos y se planteen hasta qué punto hay una violación, hay un abuso. Hay muchos temas sobre la mesa sobre los que quiero que se genere debate”.
Nina se encuentra en cines desde el 9 de mayo. Aún no hay noticias de que llegará al streaming.


