Por qué a directores como Francis Ford Coppola y Kevin Costner no les interesa ganar plata con sus películas y apuestan su propio patrimonio
La actual edición del Festival de Cannes ha dejado mucha tela para cortar, pero una de las cosas que más llamó la atención de todos los presentes tiene que ver con las recientes decisiones de algunos cineastas de apostar su propias fortunas en pos de dar vida a proyectos en los que han estado trabajando por décadas, incluso si significa un fracaso económico.
Desde luego que me refiero al caso de Francis Ford Coppola con su Megalopolis, y a Kevin Costner con Horizon: An American Saga. Ambos directores han decidido invertir su propia fortuna para poder llevar a la pantalla historias que han anhelado contar desde hace mucho tiempo.
En el caso de Coppola, el director de El Padrino y Apocalipsis Now debió vender su bodega para poder financiar el colosal proyecto que tiene un costo de $120 millones de dólares. El cineasta, quien ha experimentado todo tipo de problemas en la realización de sus filmes a lo largo de la historia, decidió que haría la película a su propio tiempo y sin las presiones de tener que responder a las exigencias de un estudio que lo financie.
"La autoría sólo significa que la película es honesta con el tema y la premisa. Tiene que ser personal, real; no puede ser una síntesis de lo que la gente ha decidido que sería una buena fórmula para una película", opina el director de 85 años.
Asimismo, considera que invertir dinero en una apuesta como Megalopolis no es un riesgo. "¿Qué estás arriesgando? Estás arriesgando algo que tienes suerte de tener, que es la capacidad de financiar una película".
Por su parte, Costner hizo algo parecido con Horizon: An American Saga, un western épico en cuatro partes, cuyas dos primeras entregas debutarán este año. Para esta gran aventura del viejo Oeste Americano, el actor y director puso $38 millones de su propio bolsillo para financiar parte del proyecto.
"He hipotecado 10 acres sobre el agua en Santa Bárbara donde iba a construir mi última casa... Pero lo hice sin pensarlo. Ha provocado que mi contable sufra un maldito ataque de contracción. Pero es mi vida y creo en la idea y la historia", señaló Costner, a la vez que reconoce que esta decisión le permitió tomar determinadas decisiones creativas que no podría haber hecho con un estudio de por medio.
Tras su paso por el Festival de Cannes, ni Megalopolis ni Horizon: An American Saga han logrado convencer a los críticos, dividiendo la respuesta por parte de los especialistas. Esto sin dudas plantea otra pregunta, ¿acaso el cine debe ser hecho para satisfacer las expectativas de los críticos y la audiencia, o debe ser una pieza creativa capaz de trascender y generar discusiones y diversas respuestas en quienes lo consumen? ¿Debe ser un producto que busca rédito comercial a toda costa o tiene permitido ser arte?
En un momento en donde la industria audiovisual se ve profundamente afectada por el vacío de ideas y donde la mayoría de los proyectos que se presentan son precuelas, secuelas, remakes y reboots, no puedo evitar pensar que exigimos demasiado a los artistas que se arriesgan y lo apuestan todo por una idea original, aún si estas son imperfectas.
¿Qué sucede cuándo Marvel o DC no están para salvar la taquilla? Últimamente estamos viendo una tendencia por parte de los estudios de retirar rápidamente sus estrenos más recientes y lanzarlos directamente al formato digital o streaming,, sin darles la posibilidad de permanecer más tiempo en las salas de cine. Son varios los ejemplos a citar. A finales de abril se estrenó Challengers, la película de Luca Guadagnino con Zendaya de protagonista. A pesar de que la película fue un éxito en su estreno y tuvo buena recepción por parte de la crítica y la audiencia, en menos de un mes la cinta ya se encuentra en formato digital. Lo mismo sucedió con The Fall Guy, el largometraje de acción con Ryan Gosling y Emily Blunt que si bien no recaudó lo esperado, también ha llegado a VOD, cuando podría haber permanecido más tiempo en salas. Y ni hablar de los títulos menos comerciales, que pocas veces llegan a la pantalla grande.
"Me temo que la industria cinematográfica se ha convertido más bien en una cuestión de contratación de personas para cumplir con sus obligaciones de deuda porque los estudios están muy, muy endeudados. Y el trabajo no es tanto hacer buenas películas, sino asegurarse de que paguen sus obligaciones de deuda”, dijo Coppola al reflexionar sobre la situación actual de la industria. "Obviamente, las nuevas empresas como Amazon, Apple y Microsoft tienen mucho dinero, por lo que podría ser que los estudios que conocimos durante tanto tiempo, algunos maravillosos, ya no estén aquí en el futuro".
Sin lugar a dudas, la decisión de Francis Ford Coppola y Kevin Costner pone de manifiesto que la industria del cine atraviesa una de sus mayores crisis, no solo en términos económicos sino creativos. Pero, ¿habrá posibilidad de vislumbrar un futuro para el cine en donde no solo hablemos de los números de taquilla o visualizaciones en streaming, y en lugar de ello hablemos de la obra, su mensaje e intención? En este momento todo parece incierto, al igual que el futuro del cine.


