Estas dos películas que están basadas en la misma trágica historia de amor entre dos directores

Sofia Coppola y Spike Jonze se divorciaron en 2003. Dos películas, dos perspectivas de la misma historia.
Spike Jonze y Sofía Coppola hicieron catarsis de su divorcio en dos películas diferentes
Spike Jonze y Sofía Coppola hicieron catarsis de su divorcio en dos películas diferentes

El fin de una relación es un pasaje doloroso, un viaje a través de emociones intensas y a menudo contradictorias. Dos corazones que una vez latieron al unísono pueden encontrar que sus caminos divergen, llevándolos a experimentar el mismo desenlace desde perspectivas diametralmente opuestas. ¿Qué pasa si esa pareja que decide continuar por caminos distintos está conformada por dos directores de cine altamente talentosos? Surgen dos obras de arte.

Lost in Translation y Her son dos películas que, a primera vista, pueden parecer muy diferentes, pero en realidad están unidas por un hilo temático común: la exploración de la soledad y la búsqueda de conexión humana en un mundo moderno y a menudo alienante. Ambas películas fueron inspiradas por las experiencias personales de sus directores, Sofia Coppola y Spike Jonze, respectivamente, y en la misma historia de amor que tuvo un triste final: su matrimonio.

 

Las dos películas plantean cosas nada relacionadas pero en el fondo, si las analizamos con detenimiento, podremos notar que esconden muchas similitudes. Lo interesante de esto es que funcionan como las dos caras de la misma moneda, de la misma pareja, de la misma ruptura.

Los personajes de esta historia son Sofía Coppola, hija de Francis Ford y una de las cineastas femeninas más reconocidas del siglo XXI, y Spike Jonze, fotógrafo, director de videos musicales y multipremiado director. Ambos se conocieron en 1992 en la grabación de un video musical para la banda Sonic Youth, un período en el que ambos estaban comenzando a emerger como figuras creativas importantes. Su relación se formalizó en 1999, cuando se casaron. Durante su matrimonio, ambos continuaron desarrollando sus carreras de manera individual, pero su influencia mutua se hizo evidente en sus trabajos.

Sofía Coppola y Spike Jonze estuvieron juntos diez años.

La relación entre Coppola y Jonze fue un terreno fértil para la creatividad. Ambos se inspiraron en sus experiencias personales para crear películas que resonaron profundamente con el público. En 2003, la pareja se separó y posteriormente se divorció. Aunque nunca han hablado públicamente en detalle sobre las razones específicas de su separación, se ha especulado que las presiones de sus carreras y diferencias personales jugaron un papel significativo.

Lo más interesante es cómo ambos cineastas canalizaron sus emociones y experiencias de su relación en sus obras más notables. 

Un amor, dos miradas opuestas pero parecidas

Por un lado, Sofia Coppola realizó su emblemática Lost in Traslation donde colaboró con Bill Murray y Scarlett Johansson. El dicho dice que las mujeres hacen el duelo antes de siquiera separarse y la directora es un ejemplo de ello pues ya se encontraba preparando esta película antes de que el divorcio fuera oficial. 

Lost in Traslation nos traslada a Tokio, Japón donde seguimos a dos personajes principales, Bob Harris y Charlotte. Bob es un actor estadounidense envejecido que está en la ciudad para filmar un comercial de whisky, mientras que Charlotte es una joven recién graduada de la universidad que acompaña a su esposo, un fotógrafo de celebridades ocupado. Ambos personajes se sienten perdidos y desconectados en un entorno extranjero (y también personal). Bob está en una crisis de mediana edad, insatisfecho con su carrera y su matrimonio. Charlotte, por su parte, se siente ignorada y aislada debido a la apretada agenda de trabajo de su esposo. A pesar de la diferencia de edad y de circunstancias, Bob y Charlotte forman un vínculo inesperado y profundo.

 

En la película, Charlotte acompaña a su esposo en un viaje de trabajo, quien ha sido contratado para fotografiar a una banda de rock. Se siente frustrada porque su marido parece estar más interesado en su trabajo que en ella, dejándola sola en el hotel sin nada que hacer. Incluso cuando están juntos, la desconexión entre ellos es evidente. Lost in Translation es una película sobre la soledad, mostrando a dos personajes insatisfechos que encuentran un breve respiro en su mutua compañía. Fue realizada por una artista que salía de un matrimonio que, según lo que sabemos, pudo haber colapsado de manera muy similar a lo que se muestra en pantalla.

Por otro lado, la historia de Spike Jonze es menos evidente pero esconde su propia visión de esa relación que cayó. Otro dicho que se completa el anterior que nombramos dice que los hombres se ven golpeados por la ruptura después de que esta ya es un hecho concreto. Es que en Her el personaje principal se encuentra solo inmerso en memorias del pasado y torturado por el recuerdo.

Spike Jonez tuvo la idea original de la película a principios de los años 2000 pero tardó diez años en llevarla a cabo. Foto: Warner Bros. Pictures

La historia sigue a Theodore Twombly, un hombre solitario que trabaja escribiendo cartas personales para otras personas. Ambientada en un futuro cercano, Theodore está pasando por el proceso de divorcio y lucha con sentimientos de soledad. Un día, decide comprar un nuevo sistema operativo avanzado diseñado para atender todas sus necesidades. Este sistema operativo, llamado Samantha (curiosamente también con la participación de Scarlett Johansson que presta su voz), es una inteligencia artificial con capacidad para aprender y adaptarse. A medida que Theodore interactúa con Samantha, se desarrolla una relación emocional profunda y compleja entre ellos.

Una plantea el desamor en tiempo presente mientras que la otra rememora constantemente lo que ocurrió. Una fue estrenada en el mismo año que ocurrió el divorcio, la otra diez años después. 

Ambas películas le dieron a cada director su primer Oscar y en ambos casos fue el de Mejor guion original. Foto: Focus Features

Tal vez hayas notado que las películas se parecen bastante a nivel estético también pero esto se debe a que, además de compartir actriz protagonista femenina, también tiene el mismo diseñador de producción. K.K. Barret es, de hecho, conocido por sus colaboraciones con ambos directores participando en varias películas de cada uno. 

“Querida Catherine, siempre te amaré porque crecimos juntos, me ayudaste a ser quien soy y siempre habrá un pedazo de ti en mi, y estoy agradecido por eso”, escribe al final de Her el personaje de Joaquin Phoenix, tal vez dando un punto final a una historia de treinta años que existió en la vida real.