¿La vida de Adéle o el infierno hecho rodaje?

¿La vida de Adéle o el infierno hecho rodaje?

La vida de Adéle es una de las películas románticas más conocidas de la última década. A pesar del éxito y reconocimiento, detrás de cámara no todo fue color de rosas, o de hecho, ni siquiera tenía colores.

Martina Ruffo Vicino

En el año 2013, el cine fue testigo de un fenómeno que trascendió las pantallas: Blue Is the Warmest Colour o La vida de Adèle. Esta película no solo capturó la esencia cruda y ardiente del amor y la identidad, sino que también se convirtió en un ícono del reconocimiento crítico y la aclamación global. Retratando la relación apasionada de dos mujeres muy diferentes, la película revolucionó el cine romántico poniendo a dos figuras femeninas en el centro de la pasión, lo que le valió la Palma de Oro en el Festival de Cannes así como el premio a la mejor interpretación femenina para Léa Seydoux y Adèle Exarchopoulos.

Durante aquella ceremonia, vimos a las actrices francesas sonrientes y contentas, celebrando con felicidad el reconocimiento. Sin embargo, detrás del brillo de su éxito, el rodaje de La vida de Adèle fue un tumultuoso viaje para sus protagonistas. Entre largas jornadas de filmación y tensiones en el set, las actrices enfrentaron desafíos que pusieron a prueba su resistencia emocional y su entrega artística, en un trabajo que ambas describieron como “un infierno”. “Ganamos la Palma de Oro, pero fue una experiencia traumática”, dijeron.

Mirá el trailer de la película:

Durante su promoción en Estados Unidos, Léa Seydoux y Adèle Exarchopoulos definieron el rodaje de La vida de Adèle como una experiencia "difícil". Según sus palabras, el director Abdellatif Kechiche se mostró muy autoritario durante el rodaje, llegando incluso a tener actitudes violentas.

“Kechiche es un genio, pero está atormentado, siempre estaba buscando porque realmente no sabía lo que quería. Nos pasamos semanas enteras rodando la misma escena, llegamos a hacer más de 100 tomas", explicó Seydoux. “Kechiche estalló en cólera porque, después de tanto sacrificio, al pasar cerca de Adèle me reí un poco. [...] Se puso tan loco que agarró el pequeño monitor con el que seguía el rodaje y lo tiró al suelo , gritando: '¡Yo no puedo trabajar en estas condiciones!”.

Un reconocido momento de la promoción de la película ocurrió durante la conferencia de prensa de Cannes, cuando Léa Seydoux comenzó a llorar.

Abdellatif Kechiche contrató a Adele Exarchopoulos y Léa Seydoux para filmar la película en un período previsto de dos meses, pero el rodaje se extendió a cinco meses. Las escenas eran grabadas en jornadas de hasta 18 horas, caracterizadas por una atmósfera que algunos miembros del equipo describieron como improvisada.

Uno de los momentos más traumáticos y complicados de las grabaciones de la película fue la realización de las escenas con gran carga erótica (muy presentes en la película, algunos sostienen que incluso demasiado). “La mayoría de directores ni siquiera se atreven a pedir las cosas que nos exigió, y si lo hacen, son más respetuosos. ¡Estuvimos diez días rodando la misma escena de sexo! ¡Díez días!”. decía Adèle Exarchopoulos, a lo que su compañera agregó: “No sabes lo difícil que es fingir un orgasmo durante seis horas”.

La película obtuvo un total de 104 nominaciones. Foto: Wild Bunch

Durante esta secuencia, el uso de prótesis de silicona vaginal causó daño físico a ambas actrices, llevándolas al punto de lágrimas y agotamiento en el set. Exarchopoulos incluso mencionó que en una escena de pelea, Kechiche insistió en que Seydoux la golpeara repetidamente con fuerza durante horas sin interrupción.

Aunque la película recibió elogios por su representación y dirección, la película estuvo y sigue estando rodeada de las controversias relacionadas con la manera en que se manejaron temas de sexualidad y las dinámicas de poder en el set. Julie Maroh, la autora del libro en el que se basó La vida de Adèle, criticó la película al describirla como "pornografía para hombres".

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