Robert Eggers está seguro que hay un tipo de películas que está negado a hacer y este es el porqué
Robert Eggers es un director que sabe exactamente lo que quiere hacer. Su estilo ya es inconfundible: una mezcla de historia, atmósfera y horror que nos transporta a otras épocas, envolviéndonos en mundos oscuros y fascinantes. Con películas como La bruja, El faro y El hombre del norte, ha logrado dejar en claro esto pero, sin embargo, lo que realmente destaca de Eggers no es solo su talento para contar historias, sino su decisión consciente de mantener su mirada fija en el pasado.
A pesar de que su trabajo ha sido alabado por su atmósfera inigualable y su enfoque en lo macabro, el director ha sido claro sobre algo: no tiene interés en contar historias en tiempos modernos. Como él mismo lo expresó en una entrevista con Rotten Tomatoes: "La idea de tener que fotografiar un coche me pone enfermo. Y la idea de fotografiar un teléfono móvil es simplemente la muerte".
Eggers lo tiene claro y su rechazo hacia los elementos contemporáneos va más allá de una simple preferencia estética. En lugar de cámaras o teléfonos móviles, prefiere los relatos en los que no hay que lidiar con esos elementos que, según él, pueden restar misterio a la narración. "Para hacer una historia contemporánea tienes que fotografiar un teléfono móvil. Así es la vida. Así que, no", comentó en la misma entrevista.
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Pero no se trata solo de evitar lo moderno; para Eggers, las épocas anteriores ofrecen un mundo mucho más interesante para explorar. Y es que, para él, esos tiempos le brindan el espacio perfecto para sumergirse en lo místico, lo desconocido, lo que está más allá de lo tangible, algo que en su cine se vuelve una constante.
Además de su fascinación por el pasado, Eggers también ha mencionado cómo su amor por la investigación lo lleva a profundizar en lo oculto. "Estoy interesado en lo oculto, pero no quiero ser un ocultista practicante y volverme loco, porque cuando crees en ello, entonces es real. Por eso es más seguro hacer películas sobre ello", explicó en una conversación con IndieWire.
A pesar de tener una idea clara, Eggers no cierra completamente las puertas a épocas más cercanas. En una de sus entrevistas, mencionó que podría considerar trabajar en una historia ambientada en los años 50, pero lo dejó claro: "El mundo antes de la Segunda Guerra Mundial es más atractivo para mi imaginación".
El futuro de Robert Eggers promete seguir esta misma línea de exploración en épocas pasadas, con proyectos como Werwulf, y la secuela de Labyrinth, que seguramente mantendrán su inconfundible estilo.



