Cinco actores que odiaron trabajar en sus películas pero que el público sí aprecia
A veces una película puede ser querida por muchos pero sus actores no están dentro de este grupo.
Una película te podría gustar a tí pero el actor que la protagoniza no está de acuerdo.
Paramount PicturesHay Channing Tatum en GI Joe El origen de Cobra que consideramos geniales, obras que forman parte de la cultura popular y que la gente revisa con cariño décadas después de su estreno. Pero a veces quienes fueron parte de ellas no comparten ese entusiasmo. Actores que dieron todo en el set y salieron de la experiencia con una sensación muy distinta a la del público que las fue a ver.
No siempre es por el resultado final. A veces es el proceso, el personaje, el contrato que no pudieron rechazar o la distancia entre lo que imaginaban y lo que terminaron filmando. La diferencia entre lo que ve el espectador y lo que vivió el actor puede ser enorme.
Estas son cinco historias de actores que, por distintas razones, no guardaron buen recuerdo de algunas de sus películas más icónicas.
Daniel Radcliffe - Harry Potter y el misterio del príncipe
No es la saga completa lo que Radcliffe cuestiona sino un capítulo específico. En una entrevista con el Daily Mail, el actor dijo directamente que odia esa película y que su actuación le parece complaciente. Explicó que creció como actor frente a las cámaras y que todos sus errores de aprendizaje quedaron filmados para siempre. El misterio del príncipe fue el momento en que sintió que no estaba creciendo, que lo que intentaba hacer no funcionaba. El público no lo notó, éll sí.
Clark Gable - Lo que el viento se llevó
Gable no quería el papel de Rhett Butler. Sentía que las expectativas eran imposibles de cumplir y que si la película fallaba iba a cargar con el fracaso. El rodaje tampoco ayudó: su relación con Vivien Leigh era tensa, el set era caótico con múltiples directores y reescrituras constantes, y llegó a influir en la salida del director George Cukor. Lo que sí hizo, y esto habla de su carácter, fue amenazar con abandonar el rodaje cuando descubrió que el set tenía espacios segregados por raza, logrando que los letreros fueran quitados de inmediato. La película se convirtió en un clásico pero Gable nunca terminó de sentirla como suya.
Alec Guinness - Star Wars
Uno de los casos más emblemáticos. Guinness aceptó el papel a cambio de un porcentaje de las ganancias que en su momento parecía un detalle menor y que lo convirtió en millonario de por vida. Pero su opinión sobre la película nunca fue ambigua: la describió como una tontería, se negaba a firmar autógrafos de Star Wars y en sus memorias escribió que los fanáticos que se la repetían de memoria le resultaban perturbadores. Una vez le pidió a un niño que le prometiera no volver a verla nunca más. El contraste entre el afecto global que generó su personaje y el fastidio que le producía a él es uno de los más llamativos de la historia del cine.
Oscar Isaac - X-Men: Apocalipsis
Oscar Isaac entró al proyecto porque era fanático del personaje desde chico y quería trabajar con el elenco. Lo que encontró fue un traje de cuarenta kilos, una máscara que no le permitía mover la cabeza, látex y pegamento que había que raspar durante horas para quitarlo además de una carpa refrigerada en la que pasaba los tiempos entre toma y toma sin poder hablar con nadie. En sus propias palabras: "fue una experiencia agotadora. No sabía cuando dije que sí que eso iba a pasar." No reniega de la película, pero tampoco la defiende.
Channing Tatum - GI Joe: El origen de Cobra
Channing Tatum lo dijo sin filtros en el programa de Howard Stern: "La odio. Odio esa película. Me empujaron a hacerla." Tenía un contrato de tres películas con Paramount firmado cuando era joven y, sin poder de negociación, intentó rechazar el papel siete veces y no pudo. Quería interpretar a Snake Eyes y le dijeron que no; el guion no le gustaba. Curiosamente, en la secuela pidió que mataran a su personaje en los primeros diez minutos para no tener que volver… y le hicieron caso.






