Crítica de Tiburón: la historia de un clásico: un honesto documental que se convierte en pieza clave del legado

Con testimonios en primera persona y material de archivo fascinante, este documental reconstruye la historia detrás de uno de los grandes hitos del cine moderno. A 50 años de su llegada, el nuevo estreno de Disney+ demuestra por qué Tiburón se ganó un lugar eterno en la historia.

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Cuando uno hace historia, cuando una obra pasa a convertirse en algo más que simplemente eso, cuando una película se transforma en un fenómeno mucho más grande que planos, actuaciones y dirección, es casi inherente a esto que el mundo quiera saber todo de ella. Tiburón(Jaws) nació hace 50 años y todavía nos sorprende, nos maravilla y sigue siendo parte de la conversación. Tal vez porque, más allá del monstruo marino, hay algo profundamente humano en su construcción: una forma de entender cómo nacen los mitos modernos. Este nuevo documental que llega a Disney+ este 10 de julio, es, en ese sentido, una puerta privilegiada a ese mundo.

Esa necesidad constante de volver a una película como esta es la que ha inspirado decenas de documentales pero ahora, a medio siglo de su llegada, National Geographic decidió unirse con al celebrado documentalista Laurent Bouzereau (Faye: Entre luces y sombras, Natalie Wood: Aquello que persiste, La música de John Williams) para presentar Tiburón: la historia de un clásico (Jaws @ 50: The Definitive Inside Story), una producción que va de adentro hacia afuera, de lo que no vimos a lo que sí, con palabras en primera persona de sus principales involucrados.

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El documental muestra diversos testimonios incluido el de Steven Spielberg en persona.

El documental muestra diversos testimonios incluido el de Steven Spielberg en persona.

Desde un joven que pescaba con su padre a documentalistas que se embarcaron en la aventura de llevar las imágenes de tiburones reales a las personas; de un legendario cazador de tiburones y su pesca gigante a un escritor con una gran imaginación. Ese camino realizó la idea que llevó a Steven Spielberg a crear el primer gran blockbuster de la historia y a cambiar el cine para siempre.

El director nacido en Ohio tenía solo 27 años cuando se obsesionó con la idea de ser él quien dirigiría la adaptación cinematográfica de la novela de Peter Benchley Para los productores de la cinta, Richard D. Zanuck y David Brown Baren, el joven no era la primera opción. Sin embargo, había algo natural en él, una conexión especial entre ambos que incluso le llevó a pensar que Tiburón era, de alguna manera, una especie de “secuela” de su telefilm Duel. Una vez en la cabeza del proyecto es cuando la verdadera osadía comenzó: una cinta que parecía imposible, un presupuesto y días de filmación más que excedidos y una película que podía ser el fin de la corta carrera de Spielberg.

Tráiler de Tiburón: la historia de un clásico:

Jaws @ 50: The Definitive Inside Story Trailer National Geographic

El documental de Laurent Bouzereau celebra todo de Tiburón: la impresionante recepción que tuvo en su estreno, su origen en la novela de Benchley y, principalmente, a Steven Spielberg y el triunfo de haber terminado el film. Es casi un homenaje al director quien, hacia el final, contrapone la idea al señalar que aquel “hogar” que fue y es este clásico existe por su impecable equipo.

Pero Tiburón: la historia de un clásico no se limita a repasar el rodaje desde una mirada general, fragmenta y organiza el relato para detenerse en aspectos clave que muchas veces quedan al margen. Por ejemplo, le dedica varios minutos exclusivamente al tiburón: no solo al mecánico que tantos dolores de cabeza trajo en el set, sino también al real, a la criatura marina y su vínculo con la ciencia, gracias al aporte de especialistas de National Geographic. Esta apertura temática permite que el espectador no solo reviva la película, sino que comprenda el efecto real que tuvo sobre la percepción pública de los tiburones, incluso décadas después.

Otro de los puntos claves es la decisión de prescindir de una narración en off. Aquí, los que hablan son los que estuvieron ahí. Algunos actores originales, miembros del equipo técnico, Spielberg en persona y, como elemento especial, otros directores y actores cuya vida se vio impactada por la película (James Cameron, Jordan Peele, Guillermo Del Toro, Steven Soderbergh, Robert Zemeckis, George Lucas e incluso la actriz Emily Blunt, entre otros). Es cierto que en momentos peca en acumular testimonios, dejando que algunos pierdan relevancia al ser yuxtapuestos con otros y que los cambios de tema se sientan abruptos.

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El material de archivo exclusivo es una de sus grandes fortalezas.

El material de archivo exclusivo es una de sus grandes fortalezas.

Sin embargo, esto se ve equilibrado por uno de sus mayores aciertos: el uso del material de archivo. Las imágenes recuperadas del rodaje, las notas televisivas y los recortes de diarios de la época no solo ilustran lo que se cuenta, sino que trasladan al espectador directamente al caos, la euforia y la tensión de aquel verano de 1974 en Martha's Vineyard. Es ahí donde el documental cobra verdadero valor, ya que permite no solo escuchar las historias, sino que las veamos y sintamos como si estuviéramos ahí.

Se trata de un material oficial preciso que brilla ante todo por su honestidad. Porque no solo de resaltar la grandeza de la película o de la hazaña detrás de su grabación, se trata de mostrar lo más fiel posible cómo fue realmente estar allí. Por eso nos ofrecen cuestiones como la mirada entre seria y humorística del mismo Spielberg,quien confiesa haber tenido lo que parece ser Trastorno Post Traumático gracias a ella; la presión de una industria que creía que aquello no llegaría a nada o la mirada del mismo pueblo donde se grabó, cuyas vidas cambiaron para siempre luego de aquella experiencia.

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El documental abarca más que la simple osadía que fue realizar la película.

El documental abarca más que la simple osadía que fue realizar la película.

Ahora bien, el intento del documental por abarcar tantos aspectos también lo lleva a caer en el pecado inevitable de toda propuesta tan ambiciosa, y es que no todo termina de encajar, y tampoco alcanza la profundidad que merece. Algunos temas, como el impacto del estreno en la industria cinematográfica (una revolución en la forma de producir, distribuir y consumir películas) quedan esbozados pero sin el desarrollo suficiente. Lo mismo ocurre con el efecto que Tiburón tuvo en la vida misma del gran tiburón blanco. Un eje que tiene lógica considerando que se trata de una producción de National Geographic, pero que se aborda de manera algo apresurada. Son líneas que podrían haber sido más poderosas si se les hubiera dado un poco más de aire.

El tráiler de aquel verano de 1975 señalaba que a la película había que “verla antes de ir a nadar”. Medio siglo después, cuando ya todos la conocemos, este nuevo y exclusivo material llega para completar la experiencia. Hoy, la frase podría reversionarse como: “mira Tiburón: la historia de un clásico después de haber visto la obra maestra”. Tiburón tiene una ventaja inigualable, y es que nadie se cansa de escuchar historias sobre ella, y este documental se suma como una gran pieza dentro de esa colección interminable de miradas, testimonios y archivos que la rodean.