Cuatro slashers desconocidos que los fans del género tienen que ver
De niños asesinos a un gerente enloquecido: cuatro slashers que casi nadie conoce pero que cualquier fan del género debería ver.
Un slasher nuevo para no ver siempre los mismos.
Green Light ProductionsEl slasher es un género que no necesita pretextos. No busca ser profundo ni sorprenderte con giros filosóficos, busca una cosa: tensión, sangre y un asesino que no para. Y lo que lo hace tan particular es que tiene una base de fans absolutamente fervorosa en todo el mundo, gente que conoce cada película de la saga de Jason Voorhees, que puede enumerar los asesinatos de Halloween en orden cronológico y que sigue buscando esa próxima joya escondida que los demás todavía no descubrieron.
Esa comunidad existe desde los años 80 y no se fue a ningún lado. El género tiene sus clásicos inamovibles, pero también tiene una cantidad enorme de títulos que merecen más atención de la que recibieron.
Estas cuatro películas son exactamente eso: slashers que la mayoría de la gente nunca oyó nombrar pero que si quieres descubrir algo nuevo debería tener en su lista. Algunas son de culto, otras son joyas escondidas, y todas tienen algo que las hace únicas dentro de un género que parece haberlo dicho todo pero que sigue sorprendiendo.
Bloody Birthday (1981)
Dirigida por Ed Hunt, esta película de 1981 tiene una premisa que todavía incomoda: tres niños nacidos durante un eclipse solar total carecen de empatía porque el astro bloqueó la influencia de Saturno en el momento de su nacimiento. Diez años después empiezan a matar a todos los que los rodean, incluyendo a sus propias familias, y nadie los sospecha porque son niños. La película usa esa inocencia aparente como su mayor herramienta de horror y la sostiene durante 85 minutos con una energía que no afloja. La crítica la recibió con frialdad, pero los fans del género la convirtieron en un clásico de culto que Arrow Video rescató en Blu-ray en 2018.
Al morir la matinée (2020)
Una coproducción uruguayo-mexicano-argentina dirigida por Maximiliano Contenti que es exactamente lo que el slasher necesitaba: un homenaje al giallo italiano filmado con precisión. La acción transcurre en 1993 en un cine de Montevideo durante una noche de lluvia. Una chica hace guardia en la cabina de proyección mientras un asesino de guantes negros empieza a matar a los pocos espectadores que quedaron en la sala. La crítica especializada en terror la aplaudió con entusiasmo.
Hatchet (2006)
Adam Green llegó en 2006 con una película que su tagline definía perfectamente: "Old School American Horror". Sin efectos digitales, sin pretensiones de elevación artística, con Victor Crowley como uno de los asesinos más brutales y carismáticos del género desde Jason Voorhees, a quien Green le rinde homenaje explícito. El reparto incluye además a Robert Englund y Tony Todd en su primer encuentro en pantalla desde Wishmaster, un detalle que los fans del género nunca olvidaron. La crítica la ignoró, el público slasher la convirtió en franquicia de culto.
Redd Inc. (2012)
Una película australiana dirigida por Daniel Krige que toma el slasher y lo lleva a la oficina con un humor negro que no afloja en ningún momento. Thomas Reddmann, un ex gerente regional que escapó de la cárcel después de ser condenado por una serie de asesinatos que jura no haber cometido, secuestra a seis trabajadores y los encadena a sus escritorios. Su propuesta es simple: si prueban su inocencia, los deja ir. Si no, sufren las consecuencias. Tom Savini, el maestro de los efectos gore de los 80, hizo los efectos especiales y hasta hizo un cameo. La crítica fue dividida pero quienes la descubrieron destacaron su ingenio, su ritmo y lo mucho que se divierte con su propia premisa.






