El extraño western steampunk con Will Smith que seguramente no conocías
Con acción, humor y estética steampunk, el western protagonizado por Will Smith es una curiosidad del cine comercial de los 90 que merece una segunda mirada.
El western noventoso que hoy se disfruta como rareza de culto.
Warner Bros. PicturesA fines de los 90, Will Smith atravesaba uno de los momentos más altos de su carrera. Después de consolidarse como estrella global con Bad Boys y Independence Day, el actor apostó por un proyecto ambicioso que mezclaba western clásico, comedia y ciencia ficción. Así nació Las aventuras de Jim West (Wild Wild West), una producción que con el tiempo encontró su lugar como pieza excéntrica del Hollywood de fin de siglo.
¿De qué se trata el western Las aventuras de Jim West?
Dirigida por Barry Sonnenfeld y basada libremente en la serie televisiva The Wild Wild West, la película sitúa la acción en una versión estilizada del Lejano Oeste. Smith interpreta a Jim West, un agente audaz que debe trabajar junto al sofisticado y algo teatral Artemis Gordon, encarnado por Kevin Kline. Ambos reciben una misión directa del presidente Ulysses S. Grant: frenar los planes de un villano que amenaza la estabilidad del país.
La cinta no destaca tanto por su trama, sino su apuesta estética. Con un diseño de producción que combina tecnología retrofuturista, gadgets improbables y vestuarios exagerados, el filme abraza sin complejos su espíritu steampunk. A eso se suma la presencia de Salma Hayek, que aporta carisma y equilibrio en medio del tono desmesurado.
Vista hoy, funciona mejor cuando se la entiende como un experimento propio de una época en la que los grandes estudios buscaban franquicias en cada rincón de la cultura pop. Hay humor físico, química entre sus protagonistas y una ambición visual que, aunque irregular, resulta innegablemente atractiva.
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Lejos de los estándares actuales del cine de superhéroes o de las sagas hiperplanificadas, Las aventuras de Jim West conserva algo más ingenuo y desfachatado. Precisamente por eso, vale la pena revisitarla: como testimonio de un momento específico de la industria y como una rareza que, con el paso del tiempo, terminó adquiriendo un encanto inesperado.




