El Padrino estuvo a punto de no existir: la guerra dentro de Paramount que casi cambió el cine

La historia detrás de El Padrino que casi provoca que la película más grande del cine no exista. Debemos agradecerle a Francis Ford Coppola.

Para Francis Ford Coppola, realizar El Padrino fue una guerra. 

Para Francis Ford Coppola, realizar El Padrino fue una guerra. 

Paramount Pictures

Hay films que parecen inevitables, que uno las ve y piensa que no podrían haber sido de otra manera, que ese casting, ese tono, esa historia, solo podían haber existido así. El Padrino es la película más asociada a esa sensación. Sin embargo, no todo fue color de rosas y la verdad es que estuvo a punto de no existir en al menos diez momentos distintos de su producción.

Lo que pasó detrás de cámara fue, en palabras del propio director, una guerra. Y la peleó casi solo.

El director que nadie quería y el elenco que Paramount rechazó para El Padrino

Paramount Pictures compró el guion de Mario Puzo antes de que la novela ganara popularidad. El primer director al que se lo ofrecieron fue Sergio Leone, el maestro del spaghetti western, que lo rechazó para filmar Érase una vez en América. Después lo declinaron Peter Bogdanovich, Peter Yates y el griego Costa-Gavras, entre otros. El proyecto acumulaba rechazos y empezaba a oler a fracaso antes de que rodara un solo fotograma

Francis Ford Coppola ensayando con Marlon Brando una escena clave de la película.

Francis Ford Coppola ensayando con Marlon Brando una escena clave de la película.

A punto de que el proyecto naufragara, el estudio consiguió el sí de Francis Ford Coppola, a quien realmente buscaban por ser barato y joven, no por su talento. Pero este no tenía ninguna intención de hacer la película barata que Paramount imaginaba. La realidad es que él quería algo épico, oscuro y de época que se contraponía con la idea de Paramount, que prefería una película ambientada en 1972, en el presente. Coppola insistió en que la historia debía retrotraerse a los años 40 y 50. Se llevó esa batalla pero la guerra recién empezaba.

Los principales conflictos entre los productores y Coppola se refirieron a quienes interpretarían a los personajes. El director luchó por Marlon Brando para el papel de Vito Corleone y por Al Pacino para el de Michael, pero la producción consideraba que Brando era problemático y tenía "mala dicción", y que Pacino era "un desconocido". Coppola no cedió en ninguno de los dos.

La guerra interna que casi termina con Francis Ford Coppola despedido de la película

Mientras filmaba, el director declaró que sentía la presión de que podía ser despedido en cualquier momento. Sabía que los ejecutivos de Paramount no estaban contentos con muchas de sus decisiones. El productor Robert Evans había pedido a Elia Kazan que tomara las riendas del proyecto, temiendo que Coppola fuera demasiado inexperto para manejar una producción de ese tamaño.

La desconfianza llegó a extremos paranoicos. Francis Ford estaba convencido de que el editor de la película y el asistente del director estaban conspirando para que lo despidieran. Entre las cuestiones que tensionaron todo, el editor se quejó ante Evans de que no podía editar las escenas correctamente porque Coppola no estaba filmando suficientes tomas.

Una película con invitados especiales

Como si la guerra interna con Paramount no fuera suficiente, afuera también había presión. Joseph Colombo, jefe de una de las cinco familias que controlaban la mafia en Nueva York, observaba con creciente incomodidad cómo una película estaba a punto de mostrarle al mundo el universo que él habitaba. Por ello la producción recibió amenazas de bomba y disparos. La solución fue tan cinematográfica como el problema: el productor Albert S. Ruddy se reunió con Colombo y llegaron a un acuerdo.

Como parte del trato, los asociados del mafioso consiguieron papeles de extras. Hombres de la mafia real caminando por el set de la mafia de ficción, tomando café, ajustando sus corbatas y ofreciendo consejos. Coppola los ignoraba sistemáticamente. El final fue casi una escena de la propia película: cuando Gulf & Western, el conglomerado propietario de Paramount, se enteró de que su productor había negociado con el crimen organizado, lo despidieron de inmediato. Echaron al hombre que hizo exactamente lo que hizo falta para que la película pudiera existir.

La mafia estadounidense tuvo influencia en la producción de El Padrino.

La mafia estadounidense tuvo influencia en la producción de El Padrino.

Ante todo eso, el creativo a cargo tomó una decisión y empezó a filmar en secreto. Sabía que si pedía permiso, el estudio se lo iba a negar. Fue recién en la sala de montaje cuando Paramount se dio cuenta de cómo había vuelto a acertar. Otra vez.

El Padrino se estrenó en 1972 y se convirtió en la película más taquillera de la historia hasta ese momento. Ganó el Oscar a Mejor Película y hoy figura en todos los rankings como una de las mejores películas jamás filmadas. El director que nadie quería, con el elenco que nadie aprobó, hizo exactamente la película que Paramount intentó impedirle hacer.