Estas son 3 de las mejores comedias románticas del cine clásico y no puedes dejar de verlas

Comedia romántica: el cine clásico nos dejó estas tres películas que siguen siendo puro deleite. ¿Tú ya las viste?

Audrey Hepburn, Humphrey Bogart y William Holden en Sabrina (1945).

Audrey Hepburn, Humphrey Bogart y William Holden en Sabrina (1945).

Paramount Pictures

La Edad de Oro de Hollywood dio origen a muchas de las películas más influyentes de todos los tiempos, y las comedias románticas de ese período siguen enamorando y haciendo reír a nuevas generaciones de espectadores. Aunque hay cierto debate sobre las fechas exactas, suele considerarse que este período comenzó con el auge de la producción industrial de cine en los años 20.

Su final, en cambio, es más claro: la Edad de Oro terminó con el colapso del sistema de estudios tradicional en los años 60. Ese cierre marcó el inicio de una nueva etapa más progresista para el cine, pero también significó el adiós a una forma clásica de hacer películas. Y, como era de esperarse, géneros como la comedia romántica también evolucionaron.

Las rom-coms del cine clásico tendían a ser más elegantes que sus sucesoras, y las estrictas normas de censura hacían que se insinuara más de lo que se mostraba. Aun así, muchas de esas películas lograban ser subversivas y se burlaban, con ingenio, de las convenciones sociales del momento.

Las mejores comedias románticas de la Edad de Oro tienen una cualidad atemporal difícil de replicar. A pesar de los años, no han envejecido ni un poco. Sus historias siguen siendo tan actuales que, con algunos pequeños ajustes, podrían adaptarse fácilmente al mundo moderno.

Lo que sucedió aquella noche (It Happened One Night, 1934)

Lo que sucedió aquella noche
Claudette Colbert y Clark Gable en Lo que sucedió aquella noche.

Claudette Colbert y Clark Gable en Lo que sucedió aquella noche.

Antes de que se aplicara con fuerza el Código Hays, Hollywood se animaba a ir un poco más allá y a mostrar contenidos que, para la época, resultaban bastante atrevidos. Lo que sucedió aquella noche es una joya absoluta del género y también una obra sorprendentemente subversiva. Es romántica, sí, pero también tiene un sentido del humor pícaro que rompía moldes.

La icónica escena del autoestop es parte de la historia del cine, y no es casual que esta comedia romántica sea considerada una de las mejores de todos los tiempos. Tiene una sensualidad inusual para su época, y la química entre Clark Gable y Claudette Colbert marcó el camino para muchas parejas de comedias románticas que vinieron después.

Piso de soltero (The Apartment, 1960)

Piso de soltero
Jack Lemmon y Shirley MacLaine en Piso de soltero.

Jack Lemmon y Shirley MacLaine en Piso de soltero.

En plena racha creativa, Billy Wilder estrenó Piso de soltero y volvió a dejar su huella en el género. El personaje de Jack Lemmon, Calvin, es un protagonista querible, y sus enredos amorosos se cruzan con una vida personal complicada que da lugar a situaciones tan absurdas como divertidas. Por eso, esta comedia es considerada una de las más graciosas de la década.

Pero además de hacer reír, también emociona. La historia de amor es moderna, sin adornos innecesarios, y Shirley MacLaine brilla como Fran, un personaje con profundidad y matices. La película tiene momentos sorprendentemente oscuros que rompen con el tono liviano, y eso le da aún más fuerza. No sorprende que haya recibido múltiples nominaciones al Oscar y se haya llevado el premio a Mejor Película.

Sabrina (1954)

Sabrina
Audrey Hepburn es la protagonista de Sabrina.

Audrey Hepburn es la protagonista de Sabrina.

Otra muestra del genio de Billy Wilder. Sabrina es una comedia romántica que eleva el clásico triángulo amoroso a través de una dirección cuidada y un guion que combina ligereza con profundidad. El cineasta supo cómo darle elegancia a una historia simple, y el resultado es una película encantadora con un reparto inolvidable.

Audrey Hepburn interpreta a la perfección a la joven ingenua y soñadora, mientras que Humphrey Bogart y William Holden completan el trío protagonista en roles que parecen hechos a medida para ellos. Aunque el humor está muy presente, Sabrina también se adentra en terrenos más dramáticos. Como otros clásicos del cineasta, no se conforma con lo obvio: apuesta por una historia compleja, sensible y sofisticada.