Este thriller psicológico de los 40' es una obra maestra del cine clásico que todo cinéfilo debería ver
Este thriller psicológico es una joya del cine clásico que ningún cinéfilo debería perderse. En la nota te contamos de qué se trata y dónde verlo.
Ingrid Bergman y Charles Boyer protagonizan Gaslight (1944).
MGMLa luz que agoniza (originalmente titulada Gaslight) es una de esas joyas del Hollywood clásico que ha resistido el paso del tiempo, y no solo por su elegante puesta en escena o su reparto estelar, sino porque, literalmente, le dio nombre a uno de los conceptos más usados en la actualidad: el gaslighting.
Estrenada en 1944 y dirigida por George Cukor, esta mezcla de thriller psicológico y cine noir le otorgó a Ingrid Bergman su primer premio Óscar como Mejor Actriz. Pero lo que muchos no saben es que la película era en realidad un remake.
¿De qué se trata La luz que agoniza?
Paula se muda con su esposo Gregory a la antigua casa de su tía en Londres, quien fue asesinada años atrás. Poco después de instalarse, la joven comienza a experimentar sucesos extraños: objetos que desaparecen, ruidos inexplicables, y las luces de gas que parpadean sin razón aparente. Mientras su esposo insiste en que todo está en su imaginación, Paula empieza a dudar de su propia cordura. Sin embargo, lo que parece un deterioro mental es en realidad parte de un retorcido plan.
La película explora el poder de la manipulación psicológica y dio origen al término “gaslighting”, que describe una forma de abuso emocional basada en hacer que la víctima dude de su percepción de la realidad.
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Un thriller que rompió esquemas en los años 40
Aunque el filme comparte algunos códigos del cine noir (la atmósfera oscura, el misterio, el crimen), se sale de lo convencional. Desde el inicio, el espectador sabe que Gregory es el villano, lo cual cambia el enfoque: aquí no se trata tanto de descubrir un crimen como de acompañar a la protagonista en su angustiante descenso a la duda y la desesperación.
Uno de los elementos más icónicos de la cinta es la luz de gas que titila misteriosamente en la casa, símbolo perfecto del engaño que sufre Paula. Gregory le asegura que todo está en su cabeza, cuando en realidad él mismo es quien manipula las luces para hacerla creer que está perdiendo la razón.
Ingrid Bergman y su papel más intenso
Antes de La luz que agoniza, Ingrid Bergman ya era conocida por el público europeo y había brillado en Casablanca (1942), pero fue aquí donde realmente se consagró como una de las grandes actrices del cine.
Para prepararse, Bergman observó de cerca a pacientes reales con enfermedades mentales, buscando entender y retratar de forma auténtica el deterioro psicológico de su personaje. El resultado fue una actuación tan poderosa que no solo le valió el Oscar, sino que se convirtió en una de las más emblemáticas de su carrera.
Un remake con historia propia
El detalle que muchos pasan por alto es que La luz que agoniza no fue una idea original de Hollywood. La historia ya había sido llevada al cine en 1940 en una versión británica dirigida por Thorold Dickinson. La versión estadounidense, sin embargo, tuvo tanto éxito que el estudio MGM intentó literalmente borrar toda evidencia de la original: compraron los derechos y trataron de destruir todas las copias existentes del film inglés. Afortunadamente, algunas sobrevivieron.
Aunque hay quienes debaten cuál de las dos versiones es mejor, lo cierto es que la de 1944 sigue siendo la más recordada. No solo por la fuerza de la actuación de Bergman, sino porque elevó el cine psicológico a otro nivel y dejó una huella cultural que sigue vigente hasta hoy.
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