Johnny Depp es el protagonista de este extraño western que pocos conocen y todo fan del género debe ver
Johnny Depp protagoniza este western surrealista dirigido por Jim Jarmusch que todo amante del género debería ver una vez en la vida.
Johnny Depp es el protagonista de Hombre muerto (1995).
MiramaxJim Jarmusch irrumpió en el cine en un momento interesante de la historia del medio: su estilo narrativo era completamente distinto al de otros directores populares de la época. Mientras que los años 90 vieron el auge de películas estilizadas y frenéticas de cineastas emergentes como Quentin Tarantino, David Fincher, David O. Russell y Danny Boyle, Jarmusch optó por relatos pausados, centrados en extensos diálogos entre personajes.
Gracias a sus diálogos excéntricos, imágenes inusuales y un extraño sentido del existencialismo, logró abrirse camino para dirigir uno de los westerns más subversivos jamás realizados.
Hombre muerto (Dead Man) se estrenó durante una etapa de resurgimiento del western en el cine estadounidense. Además de que Danza con lobos y Los imperdonables ganaron el Oscar a Mejor Película, títulos como Tombstone y Jóvenes pistoleros fueron éxitos de taquilla que atrajeron a públicos que antes no se interesaban por el género.
Sin embargo, Hombre muerto, protagonizada por Johnny Depp, fue un thriller oscuro y psicodélico, centrado en un viaje metafórico al infierno, y demostró que el estilo único del cineasta podía adaptarse a cualquier época histórica.
¿De qué trata Hombre muerto?
La película sigue al tímido contador William Blake, quien viaja desde Cleveland hasta un pueblo fronterizo con la esperanza de conseguir empleo. Tras ser rechazado por el empresario John Dickinson, Blake termina pasando la noche con la trabajadora sexual Thel Russell, quien vende flores de papel. Cuando el exnovio de Thel, Charlie, intenta agredirlos, Blake lo mata en defensa propia.
Poco después descubre que Charlie es el hijo del poderoso Dickinson, quien, furioso, envía a un trío de cazadores de recompensas para perseguirlo. En su huida, Blake entabla una conexión con un nativo americano apodado “Nobody”, quien lo guía espiritualmente al creer que es la reencarnación del poeta William Blake.
Hombre muerto representa una auténtica bajada al infierno: desde temprano, Nobody advierte que Blake tiene una bala alojada en su cuerpo que inevitablemente lo matará. Es un “hombre muerto” en camino a su final. Los personajes extraños que cruzan su camino podrían interpretarse como figuras mitológicas, lo que explicaría su forma surrealista de hablar.
Jarmusch borra constantemente los límites entre el sueño y la realidad con imágenes en blanco y negro impactantes, que dotan al filme de un estilo onírico y psicodélico. El aspecto visual evoca los carteles de “se busca” del viejo Oeste, redefiniendo la percepción del protagonista. Aunque su fotografía pueda parecer propia del cine negro clásico, el humor abrasivo del filme le da un giro inesperado, convirtiéndolo en uno de los primeros westerns posmodernos.
Más allá de su simbolismo, la película también ofrece una mirada crítica al pasado: fue elogiada por la forma en que retrata a un personaje indígena con profundidad y dignidad, dando espacio para hablar de las tradiciones y la violencia colonial. También es una sátira sobre el capitalismo, mostrando cómo la búsqueda del “sueño americano” puede ser letal: sin empleo, Blake no tiene nada; pero obtener ese empleo lo enfrentaría con otros dispuestos a matarlo por el mismo puesto.
Hombre muerto es distinta a cualquier otra película de Jarmusch
Hombre muerto tiene una narrativa mucho más definida que otras películas del director. Pero al mismo tiempo, es una sátira del western clásico, que desmitifica el género. A diferencia de La diligencia o Río Rojo, donde abundaban los héroes y villanos, el filme retrata el Oeste como un entorno despiadado, en el que la traición y la violencia eran moneda corriente. La actuación de Johnny Depp también subvierte expectativas: su personaje carece del valor o la entereza de las figuras legendarias del western como John Wayne o Clint Eastwood.
Con un humor negro constante, muertes absurdas y reflexiones existenciales, la película es tanto una crítica al pasado como una exploración artística.
Más tarde y hasta la actualidad, Jim Jarmusch seguiría experimentando con otros géneros (el cine de acción en Ghost Dog: El camino del samurái y el horror en Only Lovers Left Alive), pero Hombre muerto sigue siendo una rareza dentro de su filmografía y, para muchos, su obra más entretenida y poderosa.




