La ciencia detrás de Proyecto fin del mundo: qué tan realista es la nueva película de Ryan Gosling

La nueva película dirigida por Phil Lord y Chris Miller no solo conquistó la taquilla, sino que también deslumbró con su propuesta científica.

La película con Ryan Gosling conquista a los fans y científicos. 

La película con Ryan Gosling conquista a los fans y científicos. 

Amazon MGM

La semana pasada llegó a los cines Proyecto Fin del Mundo (Project Hail Mary), la nueva película de ciencia ficción protagonizada por Ryan Gosling, basada en la novela de Andy Weir.

En su primer fin de semana, el filme dirigido por Phil Lord y Chris Miller demostró ser todo un éxito. Además de haber recaudado más de 140 millones de dólares a nivel mundial, también destaca en el apartado científico. O, al menor, logró pasar la famosa "prueba Neil deGrasse Tyson".

Proyecto fin del mundo y el ADN científico de la historia

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Ryan Gosling junto a Sandra Hüller en Proyecto fin del mundo. 

Ryan Gosling junto a Sandra Hüller en Proyecto fin del mundo.

El destacado atrofísico, autor y divulgador científico estadounidense, es conocido por hacer la ciencia accesible y entretenida. Y aunque no participó como asesor oficial, sí asistió al estreno y dejó en claro que lo que propone la película es científicamente plausible. En otras palabras, lo que ocurre en pantalla podría funcionar en la vida real, al menos en términos teóricos.

Para una industria acostumbrada a exagerar o directamente ignorar las leyes de la física, este tipo de validación no es menor. De hecho, Miller reconoció el alivio de no caer en el mismo tipo de críticas que recibió Armageddon, el clásico de 1998 que todavía hoy es blanco fácil entre científicos.

En la cinta, Ryan Gosling interpreta a Ryland Grace, un científico que despierta a años luz de la Tierra, en una nave espacial, sin saber quién es o cómo llegó allí. A medida que los recuerdos comienzan a volver, Ryland termina convertido en la última esperanza de la humanidad, ya que deberá resolver un enigma científico, así evitar la extinción del sol, y salvar a la humanidad.

A medida que la trama avanza, descubrimos que los científicos de la tierra descubren la existencia de un microorganismo unicelular al que denominan "Astrofago", que tiene la capacidad de colonizar el Sol y consumir la energía térmica, convirtiéndola en masa y almacenándola para reproducirse. Esa absorción de energía se traducirá en una atenuación del Sol en el mediano plazo, lo que derivaría en una nueva era de hielo y la extinción masiva en la Tierra.

Mirá el tráiler de Proyecto fin del mundo

Proyecto fin del mundo - tráiler oficial subtitulado

A partir de allí, los especialistas descubren que los astrofagos emiten neutrinos y luz para "impulsarse" entre sistemas solares, un concepto que Weir utiliza para justificar los viajes interestelares en la película. Es entonces cuando deciden enviar a un grupo de especialistas al espacio, hacia la única estrella cercana que parece ser inmune al astrofago.

Parte de ese rigor científico se debe gracias al material original provisto por Andy Weir, el autor en cuya novela se basa la película. El autor ya había conquistado a los fans con El marciano (The Martian), historia que fue llevada al cine como Misión rescate, dirigida por Ridley Scott en 2015, con Matt Damon de protagonista.

Durante una entrevista, Gosling compartió una anécdota que pinta de cuerpo entero al escritor. Contó que Weir se dio cuenta de que veía el mundo de forma distinta cuando, mirando Titanic, en lugar de emocionarse con la escena final, pensó que las constelaciones en el cielo no eran correctas.

Esto deja en claro que en el universo de Weir, los detalles tienen mucho peso. Esa obsesión por la exactitud es la que termina trasladándose a sus relatos y, en este caso, a la adaptación cinematográfica.

Además, aunque Tyson no fue consultor, la producción sí contó con la participación del astrofísico Brian Cox, quien visitó el set y aportó su mirada sobre los aspectos científicos de la trama. Un respaldo que suma peso a la idea de que el equipo creativo buscó hacer las cosas con cierto nivel de responsabilidad.

En tiempos donde el cine de ciencia ficción suele apostar por lo visual por encima de la lógica, Proyecto fin del mundo se posiciona en un lugar interesante. No renuncia al espectáculo, pero se apoya sobre bases sólidas. Para los fanáticos del género, acostumbrados a debatir qué tan realista es lo que ven en pantalla, este tipo de propuestas suma un condimento extra. Y para el público general, probablemente funcione como una aventura más creíble, incluso sin entrar en detalles técnicos.