La curiosa leyenda detrás de la portada "prohibida" de La Sirenita en los 90
La década del 90 dejó varias historias curiosas vinculadas a clásicos del cine, y una de las más recordadas es la que involucró a La Sirenita.
La década del 90 dejó varias historias curiosas vinculadas a clásicos del cine, y una de las más recordadas es la que involucró a La Sirenita. La supuesta censura de su portada en formato VHS alimentó rumores que crecieron durante años. Lo que parecía un simple lanzamiento doméstico terminó convertido en una leyenda urbana que todavía circula entre fanáticos.
El éxito arrollador de La Sirenita, estrenada a fines de 1989, impulsó a Disney a acelerar la llegada del filme a los hogares. Apenas seis meses después del estreno, la cinta estaba disponible en VHS. Sin embargo, el entusiasmo inicial chocó con un detalle que llamó la atención de muchos: uno de los torreones del castillo de Tritón parecía tener una forma inapropiada, lo que desató versiones de supuestas intenciones ocultas.
Mirá el tráiler de La Sirenita:
A partir de allí, la historia tomó fuerza. Circuló la teoría de que el ilustrador de la portada había sido despedido y que, en un acto de revancha, había agregado ese polémico elemento. La “venganza” fue replicada en foros, revistas y conversaciones casuales, consolidando la idea de una censura impulsada por Disney para evitar el escándalo.
El responsable del dibujo, Bill Morris, habló años después para frenar los rumores. El artista, conocido por su trabajo en clásicos como Peter Pan y El Libro de la Selva, explicó que no hubo provocación alguna detrás de su obra. Tampoco existió un despido ni un gesto malintencionado: simplemente trabajó bajo una presión de tiempo extrema.
La portada de la polémica
Según contó, recibió la orden de preparar la ilustración del VHS de La Sirenita en apenas un fin de semana. Se dedicó primero a los personajes principales y dejó el fondo para último momento. Cuando llegó a esa parte del trabajo, ya era de madrugada y el castillo quedó resuelto de manera apresurada, sin los detalles habituales que aplicaba en otros proyectos.
La figura que tantos asociaron con un símbolo sexual no fue más que el resultado de una noche larga de trabajo y de un proceso creativo acelerado. Aun así, la polémica llevó a Disney a modificar la portada y alimentar la percepción de censura. Con el paso del tiempo, la explicación directa del ilustrador permitió desmitificar el episodio, pero la leyenda continúa viva como una de las anécdotas más comentadas de la animación.



