La invitación: Olivia Wilde firma la comedia dramática más inteligente y divertida del año

La actriz y directora presentó su tercer largometraje con Seth Rogen, Penélope Cruz y Edward Norton, que sorprende en más de un sentido.

la invitacion reseña

El 2026 ha dejado varias sorpresas en lo que va del año, y acaba de llegar a los cines, otro de los títulos que sin duda se robará la atención de los cinéfilos en las próximas semanas. Y es que no es muy a menudo que una película consiga mantener a una sala tan atenta y a pura risa como La invitación (The Invite), la nueva película dirigida por Olivia Wilde, que se ha convertido en una de las grandes revelaciones de 2026.

El filme marca el tercer trabajo de Wilde detrás de cámaras. La actriz convertida en cineasta ya había hecho su debut directorial en 2019 con Booksmart, que se llevó los elogios de la crítica, seguida por Don't Worry Darling, el thriller de 2022 que no logró convencer a todos, y cuyo drama detrás de escena terminó opacando buena parte de su estreno.

Con La invitación, la cineasta cambia de registro para meterse de lleno en una comedia dramática sobre las relaciones de pareja, que encuentra su mayor fortaleza en los diálogos, el humor y las interpretaciones de su reducido elenco.

Un ensayo teatral que saca a relucir todo tipo de emociones

Olivia Wilde y Seth Rogen interpretan a Angela y Joe.

Olivia Wilde y Seth Rogen interpretan a Angela y Joe.

La historia de La invitación transcurre a lo largo de una velada en el apartamento de Angela y Joe, interpretados por Wilde y Seth Rogen. Ambos están casados desde hace algún tiempo, tienen una hija en común y llevan una vida monótona y estanca, desgastada por la rutina y una crisis que parece no tener vuelta atrás.

Mientras Joe arriba a casa tras una aburrida jornada laboral en el conservatorio donde enseña música, encuentra a Angela ultimando detalles para la visita de los vecinos de arriba. La situación dispara una acalorada discusión entre ambos, que no hace más que reflejar el desgate y la tensión que hay entre ambos.

A partir de este momento es cuando Pina y Hawk, los personajes interpretado por Penélope Cruz y Edward Norton entran en acción. Ellos viven en el departamento de arriba, y a simple vista se ven como una pareja apasionada y enamorada. Ambos rebozan de confianza, y representan todo lo opuesto a Angela y Joe.

Lo que empieza como una cena entre vecinos pronto se transforma en una sucesión de confesiones, reproches, inseguridades y momentos tan cómicos como incómodos. En sus 107 minutos de duración, la película nunca abandona el apartamento de Joe y Angela, y lejos de sentirse aburrida o repetitiva, La invitación sostiene un ritmo tan frenético y caótico que te obliga a mantener la atención de principio a fin.

La película es una remake de la cinta española Sentimental, estrenada en 2020, dirigida por Cesc Gay, a partir de una obra de teatro propia llamada Los vecinos de arriba.

A diferencia de la versión hispanoparlante que protagonizan Javier Cámara, Griselda Siciliani, Alberto San Juan y Belén Cuesta, la nueva apuesta estadounidense cuenta con actuaciones mucho más convincentes y comprometidas. Y pese a que la dinámica es notoriamente teatral, Wilde recurre a los recursos fílmicos necesarios para aprovechar cada rincón del espacio, con movimientos de cámara, cambios de perspectiva que acompaña las tensiones entre los personajes, tratando una hsitoria mínima y cotidiana en una superproducción

Olivia Wilde reúne un elenco que potencia cada escena

Penélope Cruz y Olivia Wilde en La invitación.

Penélope Cruz y Olivia Wilde en La invitación.

Como ya se mencionó, el cuarteto de actores es lo que hace que La invitación funcione. El personaje de Rogen es quien se lleva buena parte del humor, gracias al sarcasmo y la incapacidad de Joe de ocultar su descontento y frustración. En tanto, Penélope Cruz juega a lo seguro como Pina, una mujer segura de sí misma, seductora y desafiante, mientras que Norton sorprende con una profundidad inesperada a medida que la trama se desarrolla.

Sin embargo, la que se lleva buena parte de los elogios es la propia Wilde. No solo hace un trabajo excepcional detrás de cámaras, sino que su interpretación como Angela logra sostener el dramatismo, la incomodidad y la infelicidad que experimenta su personaje.

Con una premisa aparentemente sencilla y un enfoque bastante más complejo de lo que aparenta, La invitación es de esas películas que traslada la reflexión más allá de la sala de cine. Sin dudas, una propuesta cómica, emotiva y dramática que resonará entre el público, y que vuelve a posicionar a Olivia Wilde como una directora que empieza a encontrar voz propia y con una visión interesante dentro del cine actual.