Los grandes directores también comenzaron con una pequeña película debut: cinco ejemplos imperdibles
Antes de que el mundo los llamara maestros, filmaron su primera película. Recorremos las cintas debut de grandes directores del cine, muestra dónde empezó todo.
Un director debe comenzar con algo.
Ciné TamarisLos grandes nombres del cine suelen asociarse a obras consagradas, premios y filmografías intocables. Pero incluso los directores más influyentes tuvieron un primer paso, muchas veces pequeño, precario o lejos del reconocimiento inmediato. Antes de convertirse en leyendas, filmaron desde los márgenes, con recursos limitados y una mirada que todavía estaba buscando su forma definitiva.
Esas primeras película no siempre anticipan el prestigio que vendría después, pero funcionan como una clave de lectura: allí aparecen obsesiones, temas y estilos que más tarde se consolidarían. Repasar los debuts de algunos de los cineastas más importantes de la historia es también una forma de entender cómo se construye una voz propia en el cine.
Estas son cinco óperas primas de reconocidos directores que ya son leyenda.
Tonight for Sure (1962) – Francis Ford Coppola
Antes de El padrino y Apocalypse Now, Coppola dirigió esta comedia erótica de bajo presupuesto producida por Roger Corman. Filmada en apenas dos días y pensada para el circuito independiente, la película poco tiene que ver con el cine que lo haría famoso. Sin embargo, marca su ingreso a la industria y su aprendizaje dentro de un sistema de producción rápido y económico que fue clave para toda una generación de realizadores estadounidenses.
Te podría interesar
La Pointe Courte (1955) – Agnès Varda
Considerada una de las películas fundacionales de la Nouvelle Vague, el debut de Varda fue realizado sin apoyo de la industria y con actores no profesionales en un pequeño pueblo pesquero del sur de Francia. La película combina observación documental y ficción íntima sobre una pareja que se reencuentra.
El jardín de la alegría (1925) – Alfred Hitchcock
El primer largometraje completo de Hitchcock es un melodrama mudo ambientado en Inglaterra e Italia. Aunque todavía lejos del suspenso que definiría su carrera, ya aparecen algunos recursos visuales y narrativos que luego perfeccionaría. Fue una experiencia complicada a nivel de producción, pero marcó el inicio de una de las filmografías más influyentes del cine clásico.
La leyenda del gran judo (1943) – Akira Kurosawa
Ambientada a fines del siglo XIX, esta película presenta a un joven que aprende el arte del judo y su disciplina moral. Kurosawa debió ajustarse a fuertes restricciones impuestas por la censura japonesa de guerra, pero aun así logró imponer una puesta en escena dinámica y un interés claro por el conflicto ético de sus personajes, un rasgo central de su obra posterior.
Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980) – Pedro Almodóvar
El debut de Almodóvar es una película irreverente, caótica y provocadora, rodada en plena efervescencia de la Movida Madrileña. Con una estética punk, humor desbordado y personajes al margen de cualquier corrección, el film anticipa muchos de los temas que atravesarían su obra. Carmen Maura ya estaba ahí, en el inicio de una sociedad creativa que marcaría buena parte del cine del director español.








