Personaje incómodo: tres películas donde los protagonistas son todo menos buena persona
Tres películas con personaje turbios y moralmente cuestionables que desafían la idea clásica del héroe en el cine.
Vas a sentirte incómodo con esta película.
Boo ProductionsEn el cine solemos buscar protagonistas con los que podamos conectar: héroes que nos inspiran, personajes entrañables o al menos alguien que podamos acompañar sin demasiados cuestionamientos. Pero no siempre es así: hay película que deciden poner en el centro a figuras incómodas, personas que toman decisiones cuestionables y que obligan al espectador a habitar zonas grises.
Lejos de los héroes tradicionales, estas películas nos ponen frente a un personaje o personajes protagonistas que no son la “mejor persona”. Y en esa incomodidad está justamente su potencia: el espectador se convierte en cómplice involuntario, obligado a mirar de frente a quienes preferiría evitar. Aquí, tres ejemplos notables.
La mujer sin cabeza (2008)
La protagonista, interpretada por María Onetto, atropella algo en la ruta y sigue de largo, incapaz de enfrentar lo sucedido. El resto de la película la acompaña en un estado de negación, indiferencia y privilegio que incomoda profundamente. Una película de Lucrecia Martel que construye un retrato de clase y poder donde el “no hacerse cargo” pesa más que la acción misma.
Dogtooth (2009)
En esta perturbadora película griega del reconocido director Yorgos Lanthimos, un padre decide criar a sus hijos aislados del mundo, inventando un sistema de reglas y palabras completamente distorsionado. El protagonista no es un monstruo clásico pero su manipulación y autoritarismo lo convierten en una figura aterradora. El espectador asiste a un microcosmos donde la perversión se disfraza de cuidado.
Aguirre, la ira de Dios (1972)
Klaus Kinski encarna a Lope de Aguirre, un conquistador obsesionado con encontrar El Dorado. Su ambición y locura lo llevan a enfrentarse a todo y a todos, arrastrando a su gente a la destrucción. Fiel al estilo de su director, Werner Herzog filmó la selva como un escenario implacable donde el delirio de poder del protagonista es tan amenazante como la naturaleza misma.





