Sinners: por qué hay vampiros en la película de Ryan Coogler y cuál es su significado

En Sinners, el director Ryan Coogler convierte a un vampiro irlandés en símbolo de opresión, poder y apropiación cultural.

Jack OConnell interpreta al villano de Sinners.

Jack O'Connell interpreta al villano de Sinners.

Warner Bros. Pictures

Tras su exitoso paso por las salas de cine, Sinners (Pecadores) llegó al streaming. La ambiciosa película de Ryan Coogler mezcla acción, horror, crítica social y una lectura profunda sobre el poder, la raza y la historia.

El filme, protagonizado por Michael B. Jordan, gira en torno a dos hermanos gemelos que regresan a su ciudad natal en Mississippi en los años 30, con el objetivo de abrir un bar. Para la noche inaugural reclutan a su primo Sammie, un prodigio de la guitarra y el blues, así como a otros conocidos para que los ayuden. Pero lo que comienza como una celebración, pronto se convierte en una masacre cuando un vampiro irlandés interrumpe la fiesta y desata el caos.

Quién es el vampiro interpretado por Jack O'Connell y por qué es vital para el relato

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Las raíces irlandesas del personaje no es un hecho al azar. 

Las raíces irlandesas del personaje no es un hecho al azar.

El principal villano de la historia es Remmick, un vampiro irlandés interpretado por Jack O'Connell, que tiene una importancia vital dentro de la historial. En lugar de construir un villano genérico, Coogler optó por un personaje con siglos de historia encima.

Remmick no es sólo un chupasangre aterrador, sino un inmigrante europeo de más de 1.200 años, marcado por la opresión sufrida por su pueblo a manos del Imperio británico. Y desde ahí, el guion comienza a tirar de un hilo que lo conecta con la historia afroamericana en Estados Unidos.

Ubicada en el delta del Mississippi en 1932, Sinners retrata a una comunidad negra vibrante que vive entre música, resistencia y alegría. Pero la llegada de Remmick lo trastoca todo. El vampiro no sólo busca alimentarse, sino apropiarse —literalmente— del talento musical de Sammie, uno de los protagonistas, con la promesa de "liberarlos" a cambio de sumisión.

Esta idea de "liberación" a través de la asimilación es un guiño directo a la apropiación cultural. Remmick, aunque dice comprender la lucha de los afroamericanos, decide usar su poder, en este caso su blancura, para su propio beneficio. En lugar de romper con la lógica opresora que tanto daño le hizo a su pueblo, la replica.

Sinners - tráiler subtitulado

Pero, ¿por qué hacerlo irlandés? ¿Qué sentido tiene ese detalle en una historia tan profundamente estadounidense? La respuesta está tanto en la historia como en la sensibilidad de Coogler. Durante siglos, Irlanda vivió bajo dominio británico. Sufrió invasiones, represión religiosa, explotación económica y desplazamientos forzados. Y aunque logró su independencia formal en los años 20, la huella de esa opresión seguía fresca en los años 30, cuando se sitúa la película.

Muchos irlandeses emigraron a Estados Unidos, especialmente entre los siglos XVII y XIX, y si bien inicialmente fueron marginados y empujados a trabajos duros, como sirvientes o mano de obra barata, con el tiempo se integraron al sistema blanco dominante. Algunos incluso participaron en la esclavitud, como capataces o, en ciertos casos, como propietarios de esclavos. Y eso es lo que el director pone en juego con Remmick: un personaje que sabe lo que es ser oprimido, pero que elige colocarse del lado del poder cuando le conviene.

En una entrevista, Coogler explicó que su elección no fue casual. "Estoy obsesionado con la música folk irlandesa, y mis hijos también", dijo. "Quería que Remmick viniera de una época anterior a las definiciones raciales modernas. Que viera el mundo con otros ojos, pero que igual se dejara tentar por el poder. Y que eso también se reflejara en la música".

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Los vampiros de Sinners guardan un significado mucho más profundo. 

Los vampiros de Sinners guardan un significado mucho más profundo.

La música, de hecho, es un hilo conductor en Sinners. Tanto la irlandesa como la afroamericana tienen raíces profundas en el dolor, la resistencia y la esperanza. Y Coogler, al ponerlas a dialogar, construye una película donde el terror no viene solo de los colmillos, sino de lo que somos capaces de hacer para sobrevivir... o para dominar.

Jack O’Connell, por su parte, se mostró entusiasmado con el trasfondo de su personaje. "Mi padre era de Irlanda, y siempre me interesó esa historia. Creo que es algo que el cineasta manejó con mucho cuidado y respeto", dijo en una entrevista con GQ.

Con un final abierto, Sinners no sólo confirma a Ryan Coogler como uno de los cineastas más interesantes del panorama actual, sino que también demuestra que el cine de género puede ser terreno fértil para contar historias incómodas, necesarias y profundamente humanas. La película se encuentra disponible en Max.