The Bride: el final explicado de la nueva versión de Frankenstein dirigida por Maggie Gyllenhaal

La nueva película de Maggie Gyllenhaal transforma el clásico de Frankenstein en un romance oscuro sobre identidad, deseo y libertad.

The Bride está protagonizada por Jessie Buckley. 
The Bride está protagonizada por Jessie Buckley.  Warner Bros. Pictures

Durante décadas, el personaje de la Novia de Frankenstein fue apenas una imagen congelada en la historia del terror: un peinado eléctrico, una aparición breve y un grito convertido en ícono del cine clásico. The Bride (¡La Novia!), la nueva película dirigida por Maggie Gyllenhaal, toma justamente ese vacío y lo convierte en el centro de una historia mucho más emocional, caótica y moderna.

Lejos de repetir la estructura del clásico de 1935, la película le da identidad al personaje al preguntarse qué pasa si la Novia quiere existir mucho más que para aliviar la soledad de un monstruo. La respuesta llega en forma de un romance gótico extraño, incómodo y bastante melancólico, protagonizado por Jessie Buckley y Christian Bale, que reinterpretan el universo creado por Mary Shelley desde un lugar mucho más contemporáneo.

The Bride convierte a Frankenstein en una historia sobre identidad

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Christian Bale y Jessie Buckley protagonizan The Bride. 

Christian Bale y Jessie Buckley protagonizan The Bride.

La película traslada la acción a la ciudad de Chicago de la década del 30, plagada de humo, clubes nocturnos y personajes extravagantes. Ahí aparece Frank, la versión del monstruo interpretada por Bale, convertido casi en una leyenda urbana.

Consumido por la soledad, Frank busca la ayuda de la doctora Euphronius, interpretada por Annette Bening, para crear una compañera que pueda comprenderlo. El experimento utiliza el cuerpo de una mujer recientemente asesinada llamada Aida, que vuelve a la vida convertida en la Novia. Pero el problema aparece cuando ella no quiere ocupar el rol que otros imaginaron para ella.

Ahí es donde The Bride se distancia de casi todas las adaptaciones anteriores de Frankenstein. La película no presenta a la Novia como un objeto de compañía, sino como una persona que trata de descubrir quién es realmente. La Novia quiere entender al mundo, elegir su propia identidad y decidir por sí mismo qué hacer con su existencia.

Este es el conflicto que mueve buena parte de la historia. Mientras Frank interpreta el amor como una necesidad desesperada de pertenencia, ella entiende que cualquier vínculo real debe surgir de la libertad.

El final de The Bride y la resurrección imposible

El último tramo de la película lleva esa idea al extremo. Después de convertirse en fugitivos tras una serie de asesinatos en defensa propia, la Novia y Frankenstein quedan atrapados en una espiral de persecución policial. Todo se vuelve todavía más oscuro cuando él le propone matrimonio y ella responde con una frase que atraviesa toda la historia: "Preferiría no hacerlo".

La línea, tomada del clásico Bartleby, el escribiente de Herman Melville, funciona como una declaración de principios. No es solamente un rechazo romántico, sino que una negativa absoluta a aceptar el rol que otros diseñaron para ella.

The Bride - tráiler

Hacia el final, Frank comprende que amar a alguien no significa poseerlo o retenerlo. En vez de exigir que permanezca con él, acepta que ella tiene derecho a elegir su propio camino. Y ahí es cuando aparece el giro emocional más importante, ya que ella decide quedarse.

Poco después, la policía ejecuta a ambos en una lluvia brutal de disparos. Parecería el final definitivo, pero la película decide cerrar con una última sacudida. Ya en el laboratorio, con los cuerpos tendidos uno junto al otro, una explosión ilumina la casa. Las manos de la Novia y Frankie se mueven y vuelven a tocarse.

La película nunca confirma si realmente reviven o si se trata de una imagen simbólica. Pero tampoco parece interesada en resolverlo. Lo importante la idea de que aquello que intentaron destruir sigue vivo.

Jessie Buckley, Mary Shelley y la furia femenina en The Bride

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Jessie Buckley como Mary Shelley en The Bride.

Jessie Buckley como Mary Shelley en The Bride.

Gran parte de la potencia de la película pasa por el trabajo de Jessie Buckley, que interpreta varios niveles del mismo personaje. Es la Novia, pero también Ida (la mujer asesinada antes de la resurrección) y, en cierto modo, la propia Mary Shelley observando todo desde las sombras.

Desde el inicio, la autora de Frankenstein aparece rompiendo la cuarta pared y hablando directamente al público. Dice que durante años no pudo expresar todo lo que realmente pensaba. La película toma esa idea y la transforma en posesión, alucinación y manifiesto político.

A medida que avanza la historia, queda claro que la Novia no solo busca escapar de la policía, sino que también carga con la furia acumulada de mujeres víctimas de hombres poderosos. El personaje de Lupino, un criminal protegido por policías corruptos, funciona como representación de ese sistema de abuso que la película denuncia sin demasiadas sutilezas.

Incluso la detective interpretada por Penélope Cruz entra en esa lógica. Aunque forma parte de la fuerza policial, también es una mujer subestimada por sus colegas masculinos, obligada a abrirse camino en un entorno hostil.

La película de Maggie Gyllenhaal cambia el tono de forma constante, mezclando escenas que parecen sueños con momentos de violencia más grotesca y hasta incorpora secuencias musicales al borde del delirio. Pero detrás de ese caos hay una idea muy clara: cuando las mujeres son empujadas al límite, el monstruo finalmente aparece. Y esta vez, el monstruo ya no quiere obedecer.

The Bride se encuentra disponible en HBO Max.