Todos los guiños ocultos en El diablo viste a la moda 2
La esperada secuela llegó a los cines de todo el mundo esta semana. Repasamos algunas curiosidades detrás del rodaje.
El diablo viste a la moda 2 llegó esta semana a los cines de todo el mundo
Foto: 20th Century Studios.El diablo viste a la moda 2 dejó al descubierto una colección de anécdotas que valen tanto como cualquier desfile de alta costura. A dos décadas de aquel inolvidable monólogo sobre el cerúleo y las miradas heladas de Miranda Priestly, la maquinaria detrás de esta secuela reveló detalles sorprendentes del rodaje.
La nueva entrega, que tardó casi veinte años en concretarse, llega cargada de historias que sus protagonistas guardaron con celo durante meses. Para empezar, los actores que se presentaron al casting nunca supieron oficialmente que estaban audicionando para esta secuela. El proyecto circuló bajo el nombre en clave "Cerulean", un guiño directo al célebre discurso de Meryl Streep en la cinta original sobre cómo la industria de la moda termina filtrándose en cada rincón de la vida cotidiana. Una elección tan elegante como funcional para mantener la confidencialidad.
El regreso de Streep y los guiños imperdibles
El regreso de Streep al papel de Miranda no fue automático ni mucho menos. La actriz prefiere no repetirse en sagas: su única excepción previa había sido Mamma Mia! Vamos otra vez en 2018, y solo aceptó con la condición de tener una participación más acotada. Según trascendió, hicieron falta años de tira y afloje contractual antes de que firmara, e incluso ella, Anne Hathaway y Emily Blunt llegaron a declarar públicamente que veían improbable que la secuela se concretara alguna vez.
Hay un detalle que rozó lo cinematográfico fuera de la pantalla: Streep y Anna Wintour, la editora en quien se inspira Miranda Priestly, son primas sextas. La revelación apareció poco antes del lanzamiento y la propia actriz reaccionó con humor, asegurando que ese parentesco "lo explicaba todo" y que la noticia la había dejado encantada. Como si fuera poco, Wintour la llamó personalmente cuando se confirmaron los rumores del proyecto para decirle que confiaba ciegamente en ella.
La idea de retomar la historia no es nueva. De acuerdo con la propia Streep, ejecutivos del estudio empezaron a tantear el terreno ya en 2009, pero recién en 2024 se puso oficialmente en marcha el desarrollo, partiendo de una idea original de la guionista Aline Brosh McKenna. Para encarar el regreso, la intérprete confesó que pensó genuinamente en Wintour y trató de meterse en la piel de alguien que carga semejante responsabilidad cultural.
Detrás de cámaras también hubo movimientos. La diseñadora de vestuario Patricia Field, nominada al Oscar por la primera entrega, no volvió y cedió la posta a su colaboradora histórica Molly Rogers, que ya la había reemplazado en And Just Like That. En cambio, sí regresan al equipo el director David Frankel, los productores Wendy Finerman y Karen Rosenfelt, el director de fotografía Florian Ballhaus, la jefa de maquillaje Nicki Ledermann y la supervisora musical Julia Michels.
Una curiosidad familiar: durante el rodaje de la cinta original, Stanley Tucci conoció a Felicity Blunt, hermana de Emily Blunt, con quien terminaría casándose. Así, el actor y la coprotagonista pasaron a ser cuñados en la vida real, y Tucci estuvo presente en la boda de Emily con John Krasinski en 2010. La química en pantalla, parece, tuvo réplicas más profundas.
No todos los regresos fueron posibles. Frankel admitió que su intención era incluir a Adrian Grenier en un cameo como Nate, aquel novio de Andy Sachs, pero los problemas de agenda lo impidieron. Grenier reconoció que le hubiera gustado ser convocado, aunque deslizó que la recepción dispar de su personaje pudo haber pesado. Después se rió de sí mismo en una publicidad de Starbucks que el propio director celebró. Tampoco sobrevivió al corte final una aparición de Sydney Sweeney, que filmó una escena interpretándose a sí misma como clienta famosa a la que Emily ayudaba a vestir, pero la secuencia se eliminó porque no calzaba con la estructura general.
El proyecto también dejó de lado el material literario. Aunque Lauren Weisberger publicó la secuela "Revenge Wears Prada: The Devil Returns", el guion la ignora casi por completo, principalmente porque Miranda Priestly aparecía allí en un rol marginal. La nueva trama optó por construir desde cero. Para sumarse al elenco, Anne Hathaway tuvo que posponer el desarrollo de The Princess Diaries 3 y describió este reencuentro con personajes de su juventud como una especie de "Eras Tour" personal.
El interés del público quedó demostrado con números contundentes: el primer tráiler acumuló 185 millones de visualizaciones en sus primeras 24 horas en línea. Y un dato que añade un costado solidario: el vestuario utilizado durante el rodaje será subastado a beneficio del Comité para la Protección de los Periodistas, organización que defiende la libertad de prensa en todo el mundo. Esta es, además, una de las cinco producciones con Hathaway que verán la luz a lo largo del año, junto a Mother Mary, Verity, The End of Oak Street y The Odyssey.



