Tom Holland admitió haber luchado contra una adicción
Tom Holland es una de las grandes promesas de la industria del cine desde hace algunos años. Se espera que el actor de 27 años, que comenzó su carrera con tan solo 12 años sobre el escenario, sea una de las grandes leyendas de las nuevas décadas, como sucedió con Robert De Niro, Leonardo DiCaprio o Keanu Reeves, todas figuras muy diferentes que hoy son sinónimo de éxito.
Lo cierto es que el joven actor llegó a la gran pantalla a los 15 años, cuando fue parte de la película Lo imposible, estrenada en 2012, en la que interpretó a uno de los hijos de Naomi Watts y Ewan McGregor. Ese mismo año fue nombrado como el actor revelación por la National Board of Review y nominado a los Critics' Choice Awards como mejor intérprete joven.
Desde que dio sus primeros pasos de supo que Tom Holland tenía talento y las puertas nunca se le dejaron de abrir. Pero el mundo de la fama, el éxito, los millones, el reconocimiento y la presión por lograr una buena interpretación no es nada fácil, lo que hace que muchas estrellas caigan en algunas adicciones que terminan arruinado su vida.
Afortunadamente, el actor de Spider-Man pudo detectar a tiempo que estaba yendo por mal camino y recapacitó. Aquel problema que atravesó hace algún tiempo lo mantuvo en secreto hasta ahora. En el podcast On Purpose de Jay Shetty, el novio de Zendaya habló por primera vez de sus problemas de adicciones.
Tom Holland estuvo atravesando algunos problemas de salud mental, provocados por el mismo estrés y presión laboral. Eso lo llevó en la pasada Navidad a beber mucho más alcohol de que podía pensar, pero por suerte él mismo pudo darse cuenta y tomar la decisión de dejar de beber antes de que sea más difícil.
Estuvo treinta días sin tomar ni una gota de alcohol y la pasó muy mal: !Me despertaba pensando en ello. Me asustó mucho. Pensaba, 'a lo mejor tengo un problema con el alcohol’". El actor admitió que en ese tiempo solo pensaba en lo mucho que deseaba un poco de alcohol.
Eso lo llevó a decidir no beber por otro mes más, pero el proceso no fue fácil porque Tom Holland se sentía apartado de sus amigos: "Sentía que no podía ser social. Sentía que no podía ir al pub y tomarme un refresco".
Con la perspectiva que le dio el tiempo, el joven actor reconoció que el esfuerzo que hizo valió la pena y que ahora, sin tomar bebidas alcohólicas, se siente mucho mejor con él mismo y ya no sufre por no hacerlo.
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