Los paradisíacos lugares donde se filmó Jay Kelly, la película que triunfa en Netflix
La producción de Jay Kelly, una de las más recientes apuestas de Netflix, encontró su corazón en un país europeo que sirvió de escenario para el viaje del protagonista.
Jay Kelly se filmó principalmente en la zona de la Toscana
La producción de Jay Kelly, una de las más recientes apuestas de Netflix, encontró su corazón en Italia, país que sirvió de escenario para el viaje emocional del protagonista. La película muestra a una estrella de Hollywood que se aleja de su rutina para reencontrarse con su historia personal, y el paisaje toscano se vuelve espejo narrativo de ese proceso. A lo largo del metraje, la cámara recorre montes, pueblos y vías férreas que funcionan como acompañamiento introspectivo.
El director Noah Baumbach eligió la región de Toscana como eje principal del rodaje. Trenes antiguos, campos abiertos y caminos que parecen detenidos en el tiempo se integran a la historia como un personaje más. Buena parte del viaje que atraviesa el protagonista se filmó en vagones históricos, ideales para reforzar la sensación de movimiento lento y contemplativo que domina la obra. La estética ferroviaria no solo aporta color visual, sino un ritmo vital que marca el tono del relato.
Mirá el tráiler de la película:
En el rodaje, la localidad de Pienza se transformó en un punto neurálgico. Su arquitectura, sus plazas y su calma rural sirvieron para recrear el festival ficticio al que asiste el protagonista. Las escenas nocturnas, los encuentros casuales y el ambiente festivo capturan el espíritu del lugar sin artificios. A pocos kilómetros, el equipo rodó en la bodega Argiano, en Montalcino, donde se desarrolla una cena clave para el avance dramático de Jay Kelly. La elección de estos sitios refuerza el vínculo emocional de la película con la región.
Además de las locaciones reales, la producción incorporó sets construidos especialmente para simular el interior de trenes históricos. Algunas secuencias se grabaron en estudios de Londres, donde se recreó con precisión el icónico tren Arlecchino ETR 252. Aunque no se trató de una réplica exacta, el diseño buscó capturar la esencia retro del original. Este detalle técnico demuestra el cuidado estético puesto en cada escena ferroviaria.
George Clooney, protagonista de Jay Kelly, mantiene una relación personal con Italia, ya que posee una residencia en el lago de Como. Esa conexión se traslada a la pantalla: la película dialoga con el estilo de vida italiano, que abraza la calma y la apreciación del presente. El ritmo pausado, la convivencia con el paisaje y el valor de lo cotidiano se sienten en cada plano. Para el actor, vivir y trabajar en el país fue clave para comprender el espíritu de esta historia.
Filmar en Italia no solo aportó belleza visual, sino profundidad emocional. La geografía toscana, los trenes históricos y el contraste con Los Ángeles, donde inicia la narración, realzan el sentido de búsqueda interior que motiva al personaje.

