Controversia de plagio: demanda millonaria contra Netflix por una de sus películas más exitosas

Controversia de plagio: demanda millonaria contra Netflix por una de sus películas más exitosas

Netflix y el director Adam McKay están siendo objeto de una reciente demanda relacionada con la película No miren arriba, acusados de presuntamente apropiarse de la trama central y los personajes.

Agustina Agost

Agustina Agost

En una impactante controversia legal, el director Adam McKay y la plataforma de streaming Netflix se enfrentan a una demanda millonaria por presunto plagio en relación con la película No miren arriba (Don't Look Up). El autor William Collier acusa a McKay de robar la trama de su novela Stanley’s Comet sin darle crédito ni compensación económica.

Jonah Hill, Leonardo DiCaprio, Meryl Streep y Jennifer Lawrence en No miren arriba.

En 2021, Adam McKay lanzó No miren arriba a través de Netflix, una película que sigue la historia de dos astrónomos que intentan advertir a la humanidad sobre un cometa devastador. La trama comparte notables similitudes con la novela Stanley’s Comet de William Collier, publicada en 2012, donde un científico de la NASA descubre un cometa letal, desencadenando una serie de eventos cómicos y políticos.

La demanda por plagio

La hija de Collier, Adrienne Metz, trabajaba para Jimmy Miller Entertainment, vinculada a Adam McKay a través del presidente de producción Michael Aguilar. Collier alega que en 2007 entregó una copia de su novela a Metz, quien estaba vinculada profesionalmente con McKay. La demanda argumenta que McKay revisó la novela y apropió la historia sin reconocimiento alguno.

El abogado de Collier, Steven Lowe, sostiene que la práctica común en la industria dicta que McKay debería considerarse informado sobre la novela después de que su manager recibiera una copia. Además, se afirma que la película y el libro comparten no solo la trama central, sino también estados de ánimo, temas políticos, y el tono de comedia negra, respaldado por el profesor de literatura de la USC, David Roman.

 

Roman destaca que ambas obras critican políticamente a los medios de comunicación, el gobierno y la élite cultural, mostrando su superficialidad y dependencia de las encuestas y algoritmos de redes sociales. La sátira, el humor y el estilo narrativo avanzando hacia lo absurdo son identificados como elementos casi idénticos en ambas creaciones.

Posible desestimación y comparación con caso anterior

Leo DiCaprio junto a Jennifer Lawrence en No miren arriba.

Recientemente, Disney, 20th Century Studios y CAA enfrentaron una demanda similar por derechos de autor relacionada con Ad Astra. En ese caso, Madison Jones acusó a la agencia de conspirar para robar ideas de su guion. Sin embargo, la demanda fue desestimada al no presentar pruebas suficientes de que se les facilitó una copia del trabajo. En contraste, Collier presenta más pruebas sobre la entrega de su libro a McKay, posiblemente fortaleciendo su caso.

En caso de que el litigio prospere, Collier busca una compensación de al menos 5 millones de dólares por los daños sufridos. La pregunta que queda en el aire es si las similitudes entre No miren arriba y Stanley’s Comet son resultado de un plagio descarado o simplemente coincidencias en el vasto paisaje creativo del entretenimiento. La batalla legal promete arrojar luz sobre este intrigante conflicto de derechos de autor.

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