Qué fue de la vida de Guillermo Luque y Luis Tula, los condenados por el crimen de María Soledad

Los condenados no llegaron a cumplir la totalidad de sus penas y salieron en libertad antes por buena conducta.
Luis Tula era el novio de María Soledad Morales
Luis Tula era el novio de María Soledad Morales Foto: Netflix

El femicidio de María Soledad Morales, ocurrido en 1990, dejó una profunda huella en la sociedad argentina. Este caso no solo expuso un entramado de corrupción y encubrimiento político en Catamarca, sino que también llevó a la condena de dos hombres: Guillermo Luque y Luis Tula.

Tras el estreno del documental María Soledad: El fin del silencio  en Netflix, repasamos qué fue de la vida de los dos condenados que, a pesar de sus sentencias, no cumplieron la totalidad de sus penas.

Mirá el tráiler de María Soledad: El fin del silencio

El presente de Guillermo Luque

Guillermo Luque, condenado a 21 años de prisión en 1998 por la "violación seguida de muerte agravada por el uso de estupefacientes" de María Soledad, solo cumplió 14 años de su condena. Fue liberado en 2010 bajo libertad condicional por "buena conducta".

Hoy, con 58 años, Luque vive en el centro de Catamarca, donde ha formado una familia y se sostiene con las rentas de propiedades heredadas. A pesar de haber sido señalado como el autor material del crimen, su vida parece haberse estabilizado tras su salida de prisión.

Guillermo Luque hoy

Luis Tula: del juicio a la abogacía

Luis Tula, quien fue condenado a 9 años de prisión como partícipe secundario en el asesinato de María Soledad, también recuperó su libertad antes de cumplir su pena completa. Salió en 2003, negando su culpabilidad en todo momento. Actualmente, con 63 años, Tula vive en el centro de Catamarca y se ha convertido en abogado, una carrera que estudió durante su tiempo en prisión. Tiene dos hijos con su expareja y dirige un estudio jurídico en la calle Rivadavia, manteniéndose lejos del ojo público.

Luis Tula hoy

A pesar de las condenas, la familia de María Soledad siempre ha sostenido que no se hizo justicia completa. Ada Rizzardo, madre de la joven, expresó en 2020 que ni Luque ni Tula fueron los únicos responsables, y que el encubrimiento político y judicial dejó impunes a muchos otros involucrados. Las marchas del silencio, impulsadas por la monja Martha Pelloni, buscaban justicia no solo por María Soledad, sino contra un sistema que protegía a los hijos del poder.