Dónde se filmó Un muñeco de nieve para derretirse, la película que arrasa en Netflix
La nueva comedia romántica navideña de Netflix, Un muñeco para derretirse, ha cautivado al público con su historia mágica sobre una viuda y un muñeco de nieve que cobra vida. Si bien la trama transcurre en el pueblo ficticio de Hope Springs, Nueva York, la película encontró su verdadera magia en territorio canadiense. Las cámaras se instalaron en tres pintorescos lugares de Ontario para dar vida a esta historia protagonizada por Lacey Chabert y Dustin Milligan.
Los lugares donde se filmó la película
Ottawa, la capital de Canadá, fue el epicentro de gran parte del rodaje. La producción aprovechó varios edificios escolares en desuso para filmar las escenas de interiores. Los espectadores pueden ver fragmentos de la arquitectura de la ciudad durante la secuencia del shopping entre los protagonistas, aunque la nieve y el frío son los verdaderos protagonistas del paisaje urbano.
Mirá el tráiler de Un muñeco para derretirse:
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La ciudad de Brockville, conocida como la Ciudad de las Mil Islas, prestó su encantador centro histórico para recrear las calles principales de Hope Springs. La competencia anual de esculturas de nieve, momento clave donde Kathy ve por primera vez a Jack como muñeco, se filmó en pleno centro de la ciudad. El restaurante de la protagonista y la tienda Reclaimed Rags, donde Jack consigue su ropa al transformarse en humano, también se encuentran en esta zona.
El pequeño poblado de Pakenham, en Mississippi Mills, completó la magia del filme. Esta localidad, famosa por sus pistas de esquí en el Monte Pakenham y por tener el único puente de piedra de cinco arcos en América del Norte, sirvió como escenario para las escenas en la casa de Kathy, donde la relación entre los protagonistas florece.
La elección de estas locaciones no fue casual. Su proximidad geográfica con el estado de Nueva York permitió que el equipo de producción recreara de manera convincente el ambiente invernal estadounidense. La arquitectura local, sumada a los paisajes nevados, logró transportar a los espectadores al mundo mágico de Hope Springs.
Los realizadores aprovecharon la diversidad de escenarios que ofrece la región de Ontario. Desde los espacios urbanos de Ottawa hasta los rincones más íntimos de Pakenham, cada locación aportó su propia personalidad a la historia. Los trayectos en auto de Kathy y Jack entre su casa y el centro del pueblo cobraron autenticidad gracias a la distancia real entre las locaciones de rodaje.

