Avatar: La leyenda de Aang: un live action que brilla en medio de devoluciones negativas

Avatar: La leyenda de Aang: un live action que brilla en medio de devoluciones negativas

La nueva adaptación de la serie animada de Nickelodeon finalmente llegó a Netflix, arrastrando varios puntos destacados y hasta malas devoluciones.

Fernando Bedini

Fernando Bedini

El pasado 22 de febrero Netflix estrenó uno de los títulos más esperados y a la vez temido, el live action de Avatar: La Leyenda de Aang (Avatar: The Last Airbender).

Cuando se anunció que la serie animada de Nickelodeon se convertiría a la acción en vivo y de la mano de Netflix, generó temor. Es sabido que la empresa de la “N” roja no tiene un buen historial con este tipo de adaptaciones. Para fortuna, la situación fue cambiando a medida que el material oficial fue apareciendo.

Esta nueva forma de ver Avatar sigue la misma línea de la historia original, con Aang, el joven maestro aire que se convierte en el nuevo Avatar, maestro de los cuatro elementos: Agua, Fuego, Tierra y Viento.

La carga para Aang es pesada, por lo que decide huir, sin darse cuenta que estuvo 100 años fuera. Al regresar se encuentra con que la Nación del Fuego ha expandido su imperio por la fuerza y las llamas. El rotundo cambio llevará a Aang a asumir su rol como el Avatar, pero esta vez tendrá amigos que lo acompañen, la futura maestra de agua, Katara y su hermano, el guerrero Sokka.

Suki (Maria Zhang), otro de los personajes que sorprende. Crédito: Netflix.

En ese sentido, Netflix sigue la mayor parte de la historia original y se toma ciertas libertades que no desentonan porque suman a la historia y hasta se sienten bien, como darle participación a uno de los personajes más populares entre los fans, la Avatar Kyoshi o poner más en la historia a la Princesa Azula.

El segundo acierto de Avatar es su elenco. Netflix hizo un trabajo fino y encontró a las estrellas perfectas. Si bien todos hacen un gran trabajo, Gordon Cormier se luce como Aang, captando la inocencia del personaje, con todas las heridas y con el deseo de tener que salir al frente en pos de devolver el balance al mundo. Otro que no es posible dejar pasar, es el trabajo de Dallas Liu y Paul Sun-Hyung Lee, quienes dan vida a Zuko y el general Iroh. Logran la química que tiene la dupla, con un príncipe en un camino de incertidumbre, manejando la dualidad del bien y el mal, y un Iroh listo para ayudar, guiar y tomar té en todo momento.

Aplausos para Iroh y Zuko. Crédito: Netflix.
A diferencia de la serie animada, en live action, Azula tiene más participación. Crédito: Netflix.

Otro de los éxitos de Avatar, es superar con creces lo que fue la película de M. Night Shyamalan, Avatar: El último Maestro de Aire. La serie del showrunner Albert Kim no repite los errores del filme 2010, los que en ese momento alejaron a la historia de tener una verdadera versión de acción en vivo.

La Leyenda de Aang tiene sus fallas, no es perfecta, aún así logra brillar. Aunque todo sea positivo, el programa se ve inmerso en una tormenta de reseñas negativas, que hasta se sienten como hate. Esto a opinión personal, parece el completo desconocimiento que la serie es una "adaptación", no tiene que copiar todo, sino llevar lo importante y con la vida suficiente para que tenga personalidad propia. Tampoco se debe olvidar el respeto al trabajo original, que en este caso se cumple, porque la serie de Nickelodeon es algo que está en lo más alto del Olimpo.

Katar, Aang y Sokka en acción. Crédito: Netflix.

En conclusión, el live action de Avatar: La leyenda de Aang se deja ver y disfrutar, emociona, sorprende y tiene personajes que tienen todo el potencial para seguir creciendo. Además, la historia traza el camino para lo que será una segunda temporada,  o mejor dicho, un Libro Dos: Tierra.

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