Los secretos detrás de Carne fría, la película de terror que revoluciona a todos en Netflix

La cinta británica llegó hace unos días al servicio de streaming y rápidamente se ha ubicado entre lo más visto en gran cantidad de países. Repasamos algunos datos curiosos en torno a su producción.
Carne fría revoluciona a todos en Netflix
Carne fría revoluciona a todos en Netflix Foto: Netflix

La película de terror Carne fría (Cold Meat), que recientemente se ha convertido en tendencia en Netflix, no solo ha capturado la atención de los espectadores por su intrigante trama de supervivencia, sino también por algunos datos curiosos y errores durante su producción.

Para empezar hay que destacar que Carne fría fue filmada en un impresionante periodo de tan solo 13 días, un logro notable considerando la complejidad de sus escenas de acción y la intensidad emocional requerida.

Este rápido tiempo de producción fue posible gracias al multifacético director Sébastien Drouin, quien no solo dirigió y escribió el guion, sino que también estuvo a cargo de los efectos visuales, la edición y la corrección de color. La capacidad de Drouin para asumir múltiples roles destaca su dedicación y versatilidad en el cine independiente.

Mirá el tráiler de A sangre fría

Sin embargo, no todo fue perfecto en el set de Carne fría. Un error notable ocurre aproximadamente a los 15 minutos y 30 segundos de la película, cuando el protagonista, David Petersen, interpretado por Allen Leech, es visto llenando el tanque de su Chrysler Sebring con diésel. Aquí radica el error: el Chrysler Sebring utiliza exclusivamente nafta como combustible. Este error, aunque menor, es un descuido divertido que los aficionados al cine disfrutan descubrir.

Además de este pequeño desliz, la producción de Carne fría  se destaca por su capacidad para crear una atmósfera densa y cautivadora, lo que es aún más impresionante dado el corto tiempo de rodaje y las múltiples responsabilidades asumidas por su director. 

Carne fría arrasa en Netflix

De esta manera, Carne fría no solo es un testimonio del talento emergente en la industria cinematográfica, sino también un recordatorio de que incluso en las producciones más rápidas y eficientes, los pequeños errores son inevitables.