El documental sobre el lado oscuro de las boy bands de los 90 que revoluciona a todos en Netflix
La docuserie Dirty Pop: La estafa detrás de las boy bands llegó la semana pasada a Netflix y rápidamente se ha posicionado entre los contenidos más vistos del servicio de streaming en numerosos países.
La serie, que consta de tres episodios, expone la fascinante y a la vez perturbadora historia del magnate de las boy bands, Lou Pearlman.
El documental nos sumerge en la vida y carrera de Pearlman, desde su ascenso como creador de bandas icónicas como los Backstreet Boys y *NSYNC, hasta su caída como el artífice de uno de los mayores esquemas Ponzi en la historia de Estados Unidos. A través de imágenes de archivo, algunas nunca antes vistas, y testimonios de figuras clave, la serie revela cómo Pearlman estafó a inversores por más de 500 millones de dólares antes de ser capturado por el FBI en Bali en 2007.
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Pearlman, quien no encajaba en el estereotipo del típico magnate de Hollywood, tenía un talento innato para descubrir y promocionar artistas. Sin embargo, su ambición desmedida lo llevó a involucrarse en negocios fraudulentos, incluyendo una aerolínea falsa y un programa de inversiones ficticio. A pesar de su éxito inicial en la industria musical, su avaricia y engaños resultaron en una serie de demandas y su eventual encarcelamiento en 2008.
Uno de los momentos más impactantes de la docuserie es ver cómo los Backstreet Boys y *NSYNC, dos de las bandas más exitosas bajo la tutela de Pearlman, recibieron muy poco de las enormes ganancias generadas. Ambos grupos eventualmente rompieron lazos con Pearlman, pero no antes de que cientos de inversores descubrieran que sus ahorros de vida habían desaparecido.
El documental también destaca la faceta humana y trágica de Pearlman. A pesar de sus crímenes, se presenta a un hombre que podría haber tenido una vida increíblemente exitosa y legítima, si no fuera por su inclinación hacia el fraude. Michael Johnson, de la banda Natural, resume esta dualidad al afirmar que Pearlman tenía la capacidad mágica de identificar los sueños de una persona y venderle esos sueños de vuelta.
Dirty Pop: La estafa detrás de las boy bands no solo ofrece un vistazo revelador a la industria de la música pop de los años 90, sino que también sirve como una advertencia sobre los peligros de la codicia y la corrupción. Sin duda, es una serie que mantiene al espectador al borde del asiento, revelando capas de engaño y ambición que llevaron a la caída de un imperio construido en base a mentiras.

