Cien años de soledad: los increíbles paisajes donde Netflix filmó la segunda temporada
El rodaje de la segunda temporada de Cien años de soledad se llevó a cabo en escenarios naturales de diversas regiones de Colombia.
Cien años de soledad se filmó en distintos lugares de Colombia
NetflixEl regreso de Macondo a la pantalla despertó una pregunta inevitable entre los fanáticos de la obra de Gabriel García Márquez: dónde queda el pueblo que se ve en la serie de Netflix. La respuesta está enteramente en Colombia, ya que la segunda parte de Cien años de soledad se rodó de punta a punta en territorio colombiano, con un imponente set central en el departamento de Tolima y locaciones repartidas en La Guajira, Magdalena, Cesar y Cundinamarca.
El corazón de la producción de Netflix late cerca de Alvarado, en Tolima, donde se levantó un decorado monumental concebido como un organismo vivo. Ese escenario no permaneció estático: fue transformándose a medida que avanzaba el relato para reflejar cada etapa de Macondo, desde su crecimiento inicial y la llegada del ferrocarril hasta la modernización del pueblo y su inevitable decadencia final.
Tráiler de la segunda parte de Cien años de Soledad
Pero la magia visual de la serie no se explica solo por ese gigantesco set. El departamento de Magdalena aportó los paisajes ribereños y esa atmósfera caribeña tan ligada a Aracataca, la localidad natal del premio Nobel colombiano que inspiró el universo de la novela. Allí la producción encontró la luz y los tonos que remiten directamente al imaginario original del escritor.
Desiertos, sierras y montañas: los otros escenarios del rodaje de la serie de Netflix
La geografía colombiana desplegó toda su diversidad al servicio de Cien años de soledad. En La Guajira se registraron las zonas áridas y desérticas, con guiños visuales a las dunas del norte del país, mientras que el departamento de Cesar sumó entornos de vegetación exuberante en las estribaciones de la Sierra de Perijá, un contraste que enriquece la paleta visual de la historia.
El recorrido se completa en Cundinamarca, donde los equipos de Netflix aprovecharon las zonas montañosas, los bosques y los cuerpos de agua próximos a la sabana de Bogotá para construir las texturas de realismo mágico que atraviesan toda la adaptación. Así, cada rincón elegido funciona como una pieza del rompecabezas que da vida al territorio imaginario más famoso de la literatura latinoamericana.


