Dónde se filmó Ciudad de sombras, la serie española que triunfa en Netflix
Los encargados de la serie de Netflix aclararon que no buscaban una Barcelona luminosa y turística y explicaron en detalle cómo eligieron las locaciones.
Ciudad de sombras se filmó en lugares reconocibles de Barcelona
Desde su estreno en Netflix, Ciudad de sombras dejó claro que no buscaba una Barcelona luminosa y turística. La serie abre con una escena impactante en La Pedrera – Casa Milà. Allí aparece colgado y quemado un empresario. La imagen rompe con el uso habitual de la ciudad en la ficción. El objetivo fue claro: mostrar “un aire tenebroso” en espacios muy reconocibles.
La producción trabajó con extremo cuidado en edificios emblemáticos. Parte de la fachada de La Pedrera se recreó en un decorado. Así lo explicó el diseñador de producción Balter Gallart. “Estuvimos en contacto con la historiadora responsable de la conservación de Casa Milà”, señaló. El resultado final convenció incluso a los expertos. “Al ver el resultado, a la historiadora se le humedecieron los ojos”, recordó.
Mirá el tráiler de la serie:
La investigación policial que impulsa la serie lleva a los personajes por distintas obras de Gaudí. La terraza de La Pedrera vuelve a aparecer. También el Palau Güell, que fue transformado para el rodaje. “Convertimos el Palau Güell en la sede de una fundación privada”, explicó Gallart. Hubo que mover mobiliario y adaptar espacios sin alterar el patrimonio.
La Sagrada Familia fue un caso aparte. No hubo permiso para filmar ni siquiera en el exterior. Eso obligó a una solución técnica. “Esto nos obligó a reproducir el edificio digitalmente”, detalló el productor. Se montó un semidecorado en un estacionamiento. El resto se completó en posproducción, combinando partes reales con fondos digitales.
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Más allá de Gaudí, Ciudad de sombras propone una ruta urbana amplia. Aparecen Pla de Palau, el restaurante 7 Portes y la Librería Calders. También el Café Turó. Son escenas breves pero significativas. Refuerzan la idea de una Barcelona viva y cotidiana, lejos del decorado perfecto.
El recorrido se completa con barrios menos vistos en pantalla. La Barceloneta, La Verneda y Can Tunis ganan protagonismo. Gallart lo resumió con una frase clara: buscaban lugares que “contaran la historia”. La serie convierte así a la ciudad en un personaje más. Un escenario potente, complejo y con sombras propias.




