Final explicado de Los creyentes, la película española que triunfa en Netflix

La película española 'Los Creyentes' llegó a Netflix y se consolida como un éxito, pero su intrigante final deja interrogantes sobre la salud mental de sus protagonistas.

Los creyentes se ha ubicado entre lo más visto de Netflix

Los creyentes se ha ubicado entre lo más visto de Netflix

Hay películas que se sostienen sobre una sospecha y se derrumban en los últimos veinte minutos. Los creyentes, el thriller psicológico español que Netflix sumó a su catálogo, funciona exactamente así: durante casi toda la historia el espectador está convencido de estar mirando la investigación de un crimen, y en el desenlace descubre que estuvo mirando otra cosa. Dirigida por Roger Gual y escrita por Carlos Montero y Darío Madrona —los mismos nombres detrás de Élite—, la película apoya su peso en José Coronado y Stéphanie Magnin, y en un final que deja más preguntas que certezas.

La primera trampa está construida alrededor de Martín. Todo en él invita a la sospecha: la obsesión con las teorías conspirativas, las cámaras distribuidas por cada rincón de la casa, las montañas de documentos acumulados durante años. Ruth está persuadida de que su padre asesinó a su madre y dedica buena parte del metraje a conseguir la prueba que lo confirme. Pero Martín nunca terminó con la vida de Lucía. La verdad es bastante más áspera que un homicidio: ella atravesaba una enfermedad terminal y eligió poner fin a su sufrimiento mediante una muerte asistida.

Mirá el tráiler:

Lo que vino después fue una construcción mental completa. Incapaz de asimilar esa decisión, Martín levantó una realidad paralela donde farmacéuticas, organizaciones secretas y complots invisibles explicaban lo que había pasado. No investigaba porque existiera una amenaza concreta, sino porque necesitaba un culpable con nombre para no quedarse a solas con el dolor de haber perdido a la mujer que amaba. Ahí es donde el relato deja de tratarlo como un villano y empieza a tratarlo como una figura trágica. Ruth, cuando por fin escucha la confesión, entiende algo todavía más incómodo: que ella venía cayendo en el mismo mecanismo, porque también necesitaba creer que alguien era responsable para darle sentido a esa muerte.

El final de Los creyentes

El estallido llega cuando Ruth ya dio aviso a las autoridades. Martín interpreta la llegada de los agentes como la comprobación definitiva del complot que llevaba años imaginando y decide resistirse con un rifle de caza. En medio del caos dispara de manera accidental y hiere a su propia hija. Los efectivos responden de inmediato y lo abaten, cerrando de golpe una espiral de paranoia que ya había arrasado con la familia entera. Ruth sobrevive y, un tiempo más tarde, vuelve a la casa para vaciarla.

José Coronado protagoniza Los creyentes

José Coronado protagoniza Los creyentes

Ese regreso es el que da la clave. Mientras desarma las cámaras y repasa por última vez los papeles acumulados, los mapas y los paneles anotados dejan de parecer el archivo de una investigación y pasan a ser el registro del deterioro de un hombre que no pudo aceptar lo que había pasado. Y justo antes de irse, Ruth abre desde el celular uno de los foros conspirativos que consumieron a su padre. La película nunca confirma que vaya a seguir ese camino, pero deja la puerta abierta y con ella una idea difícil de sacudirse: cuando una pérdida se vuelve insoportable, cualquiera puede sentir la tentación de fabricarse una explicación que la haga más llevadera. Ese plano final es el que convierte a Los creyentes en algo más parecido a un relato sobre el duelo y la salud mental que a un thriller de conspiraciones.