La épica trilogía que acaba de desembarcar en Netflix y merece una segunda oportunidad
La plataforma de streaming agregó tres películas que son la excusa perfecta para volver a la Tierra Media.
Una saga que redefinió el género de fantasía.
Warner Bros. PicturesEl género de fantasía ha vuelto a ocupar un lugar destacado en la pantalla, con nuevas propuestas de series y películas. Una década después de su debut en cines, una de las franquicias fantásticas más ambiciosas de los últimos años encuentra una nueva vida en streaming y se convierte en una opción ideal para quienes buscan grandes aventuras, mundos detallados y personajes inolvidables.
Desde este mes, Netflix incorporó a su catálogo completo la trilogía de El Hobbit, sumándose a otras grandes sagas cinematográficas que la plataforma está recuperando para sus suscriptores.
Un viaje inesperado por la Tierra Media
Estrenadas entre 2012 y 2014, El Hobbit: Un viaje inesperado, La desolación de Smaug y La batalla de los Cinco Ejércitos funcionan como precuela de la trilogía de El Señor de los Anillos. Basadas en la novela El Hobbit de J.R.R. Tolkien, narran la aventura de Bilbo Bolsón, un hobbit que lleva una vida tranquila en su hogar de La Comarca, hasta que Gandalf lo convence de acompañar a un grupo de enanos en una peligrosa misión.
Los enanos, comandados por Thorin, quieren recuperar su hogar en el Reino perdido de Erebor y el tesoro custodiado por el temible dragón Smaug. Sin embargo, el viaje pronto se convierte en una travesía llena de obstáculos, criaturas peligrosas y conflictos que terminarán teniendo consecuencias para toda la Tierra Media.
Claro que la versión que Peter Jackson llevó a los cines fue mucho más ambiciosa que la novela de trescientas y pico de páginas que escribió Tolkien. El director ganador del Oscar expandió visión, dando mucho más contexto a las aventuras de Bilbo, así como a otros personajes que no estaban mencionados en las páginas del libro.
La recepción crítica en torno a esta trilogía no fue tan positiva como la de El Señor de los Anillos a comienzos de los 2000. Si bien había mucha expectativa por tratarse de un regreso a la Tierra Media de la mano de Jackson, el consenso general fue que la historia se estiró de forma artificial. Otro aspecto que produjo el rechazo fue el uso excesivo de efectos visuales. Mientras las películas de Lord of The Rings se valieron de efectos prácticos, en su mayoría, El Hobbit abusó de los efectos digitales. Muchos llegaron a decir que su aspecto se asemejaba al de un videojuego.
Pero no todo fue malo. Uno de los grandes aciertos fue el elenco. Martin Freeman se convirtió en un excelente Bilbo Bolsón, e Ian McKellen a su lado como Gandalf, con la misma energía y calidez que había mostrado en El Señor de los Anillos. A ellos se sumaron Richard Armitage como Thorin Escudo de Roble; Benedict Cumberbatch en la voz de Smaug; y Evangeline Lilly como la elfa Tauriel. Además regresaron Orlando Bloom como Legolas y Cate Blanchett como Galadriel.
Mirá el tráiler de El Hobbit: Un viaje inesperado
Con todo lo bueno y lo malo, la trilogía de El Hobbit fue un gran éxito comercial. Entre las tres películas se llegó a una recaudación de 2.935 millones de dólares en la taquilla mundial.
Si sos fanático del cine de fantasía, estas películas siguen siendo puro entretenimiento y aventura. No estará a la altura de El Señor de los Anillos, pero continúa ofreciendo una experiencia épica que pocas franquicias pueden igualar.
Con su llegada a Netflix, El Hobbit encuentra el contexto ideal para ser redescubierta. Vista como una gran aventura de fantasía y no como una competencia directa con su legendaria predecesora.



