Las revelaciones más impactantes de la nueva serie de Netflix sobre Charles Manson
La serie documental de Netflix sobre Charles Manson expone el oscuro poder de manipulación del criminal.
La nueva serie documental de Netflix se mete en la cabeza de Charles Manson
NetflixNetflix vuelve a apostar por el true crime con una entrega que promete convertirse en una de las más comentadas del género: Conversaciones con asesinos: Las cintas de Charles Manson, una docuserie de 3 episodios que repasa los crímenes del líder de la "Familia" y desarma, uno por uno, los mitos construidos a su alrededor.
Lejos de glorificar al personaje, la producción demuestra que cuanto más se lo conoce, peor queda parado: un hombre que combinó atrocidades monstruosas con rasgos tan mundanos como la autocompasión, el delirio de grandeza y una habilidad muy sesentosa para esquivar acusaciones con discursos relativistas.
Una de las revelaciones más llamativas del documental tiene que ver con el origen de su poder de manipulación. Según cuentan sobrevivientes del clan, integrado casi en su totalidad por mujeres y adolescentes, Manson aprendió buena parte de sus técnicas de control mental de un éxito editorial insospechado: "Cómo ganar amigos e influir sobre las personas", de Dale Carnegie. Aunque la imagen del criminal leyendo un manual de autoayuda parezca absurda, la obra es en esencia un tratado sobre cómo influir en otros a través de la amabilidad, y esas herramientas, en las manos equivocadas, se transformaron en un arma.
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Otro dato estremecedor es la cadena de casualidades que desembocó en la tragedia de Cielo Drive. Antes de los asesinatos de 1969, varias personas percibieron algo tan perturbador en Manson que directamente huyeron de él. Dennis Wilson, el músico de los Beach Boys que lo había acercado a la industria discográfica, prefirió mudarse antes que echarlo de su casa. Lo mismo hizo el productor Terry Melcher, quien alquilaba la propiedad del 10050 de Cielo Drive y cambió de dirección para que Manson no pudiera encontrarlo. Poco después, a esa misma vivienda se mudaron la actriz Sharon Tate y su esposo, el director Roman Polanski.
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Un artista frustrado y un juicio mucho más difícil de lo que parecía
La serie también se detiene en el costado menos conocido del criminal: su ambición de convertirse en una superestrella de la música. Manson no era un inepto con la guitarra, simplemente no era lo suficientemente bueno, y su gran oportunidad llegó gracias a la amistad con Wilson, que lo presentó ante Melcher. La audición salió mal y, a partir de ese fracaso, el clima alrededor del aspirante a cantautor se volvió cada vez más oscuro, con una familia de acólitos ya formada y sometida a su manipulación psicológica.
La estructura de la producción recorre toda la historia: la primera parte aborda su infancia sin afecto, su historial carcelario y la formación de la Familia; la segunda se mete con los asesinatos y desmonta la leyenda de que el móvil era desatar una guerra racial; y la tercera reconstruye un juicio que estuvo lejos de ser sencillo, porque Manson no estuvo presente en ninguno de los crímenes cometidos por sus seguidores y lograr una condena por homicidio contra alguien que no mató con sus propias manos era un desafío jurídico enorme. Con las entrevistas en audio usadas con criterio y sin abusar de la voz del asesino, la docuserie se perfila entre las más rigurosas, responsables y detalladas que se hicieron sobre el caso.

