Los errores que desconciertan a todos en la película más vista de Netflix
Más allá de los elogios al elenco, la trama de "Susurran tu nombre" en Netflix genera debate por inconsistencias argumentales que opacan su éxito.
Adam Scott y Michelle Monaghan protagonizan Susurran tu nombre.
NetflixHay algo que los espectadores más atentos no dejaron pasar al ver Susurran tu nombre en Netflix: alrededor del minuto 49, cuando Pete y Amanda visitan a Frank en la cárcel, un cartel en la puerta de la celda tiene una falta de ortografía a la vista de cualquiera que haga pausa. Es apenas el detalle más concreto de una lista de errores que empezó a circular apenas la película de Netflix se instaló en lo más alto del top 10, y que terminó pesando más que los elogios que sí recibió su elenco, encabezado por Robert De Niro.
La trama arranca con Tom Kennedy, un escritor de novelas policiales que enviuda y se muda con su hijo Jake, de ocho años, al pueblo donde se crió. Ahí lo espera su padre, Pete Willis, un detective retirado que años atrás había atrapado al asesino serial apodado "el Hombre de los Susurros". La reaparición de secuestros con el mismo modus operandi, sumada a la desaparición del propio Jake, obliga a Tom a reconciliarse con Pete mientras la detective Amanda Beck conduce la investigación oficial.
Mirá el tráiler:
Ahí surge el primer problema de guion que remarcaron varios críticos: la sospecha más obvia de todas —revisar al hijo del asesino original como posible imitador— tarda una eternidad en aparecer en pantalla, mientras la trama se entretiene con pistas falsas, como un coleccionista de objetos de asesinos seriales que termina sin aportar demasiado a la resolución del caso.
Los errores que desconciertan en la película de Netflix
El desenlace concentra buena parte de las quejas. El copycat, hijo del asesino original e interpretado por Owen Teague, pierde la pelea final con Tom porque cae por un tablón podrido del piso del altillo, un giro que varias críticas calificaron de simple casualidad antes que de resolución construida por la trama. A eso se suma la escena final en la cárcel, donde Frank Carter —Michael Keaton— negocia cinco minutos a solas con su propio hijo a cambio de datos para encontrar a Jake y los usa para estrangularlo. La explicación que ofrece el guion, apenas esbozada, es que en el fondo siempre quiso lastimar a su hijo y por eso mataba a otros chicos en su lugar, una motivación que a varios cronistas les sonó más confusa que reveladora.
El resto de los cuestionamientos tiene que ver con hilos narrativos que quedan a mitad de camino. La amiga imaginaria de Jake, "la chica del suéter azul", se presenta durante buena parte del metraje como si escondiera algo sobrenatural o una conexión directa con el caso, y termina siendo apenas la manera en que el nene procesa la muerte de su madre, algo que la crítica consideró más emotivo que satisfactorio como resolución de misterio.
Tampoco convence del todo el vínculo entre Tom y Pete: el guion menciona que el trabajo policial le costó la familia, pero nunca profundiza lo suficiente como para que el reencuentro entre padre e hijo se sienta ganado. Y Amanda Beck, pese a tener uno de los roles centrales al arranque, termina reducida a una función casi secundaria hacia el final, algo que varios señalaron como una oportunidad desaprovechada dentro de un elenco que completan Michelle Monaghan y Hamish Linklater.


