Netflix: cinco secretos que seguro no conocías sobre No se desea buena suerte

La producción de Netflix se destaca por su historia personal y un musical que se ajusta a requisitos específicos.

No se desea buena suerte arrasa en Netflix

No se desea buena suerte arrasa en Netflix

Detrás de cada estreno exitoso suele esconderse una trama tan interesante como la que se ve en pantalla, y No se desea buena suerte no es la excepción. La película que se sumó al catálogo de Netflix guarda una serie de curiosidades de producción que van desde una historia personal muy dolorosa hasta un musical inventado que nunca llegó a usarse. A continuación repasamos cinco datos que la mayoría de los espectadores desconoce.

El primero tiene que ver con el casting: Melanie Lynskey encabezaba la "lista de deseos" de la guionista Laura Hankin para encarnar a Elizabeth. Es decir, la actriz no llegó al proyecto por descarte ni por casualidad, sino que era la elección soñada desde el comienzo para darle vida a uno de los personajes centrales de la película.

Otro detalle llamativo es el proceso de selección del musical escolar que estructura buena parte del relato. El equipo creativo se impuso tres condiciones innegociables: la obra debía tener una protagonista mujer, incluir un número musical cargado de emoción y contar con escenas de besos. Hankin revisó opciones durante bastante tiempo sin éxito, hasta que advirtió que la producción de Broadway de "Waitress" cumplía con los tres requisitos a la perfección.

Una historia inspirada en la vida real de su guionista

Quizás el dato más conmovedor es que la trama nace de la propia adolescencia de Laura Hankin. Cuando cursaba la secundaria, fue elegida como protagonista del musical de su escuela justo en el momento en que la salud de su madre se deterioraba cada vez más. En su caso, la obra no fue "Waitress" sino "Moby Dick: The Musical", y la decisión de transformar esa vivencia en un guion llegó después de ver Eighth Grade, el filme de 2018. Además, la institución que aparece en pantalla como Westridge existe en la realidad: se trata de Ridgewood High School, ubicada en Ridgewood, Nueva Jersey.

No se desea buena suerte triunfa en Netflix

No se desea buena suerte triunfa en Netflix

Por último, hay una anécdota que pinta de cuerpo entero las incertidumbres de la industria. Al escribir el guion, Hankin no sabía si la producción conseguiría los derechos de "Waitress", así que redactó un musical propio como plan alternativo, aunque ella misma reconoció que el resultado no era demasiado bueno. Todo cambió cuando Jordan Horowitz se sumó como coguionista y productor: al enterarse de la existencia de esa obra de respaldo, le preguntó si prefería utilizar "Waitress", y la respuesta fue inmediata: "¡Sí, por favor!". Así, la película de Netflix terminó incorporando el musical que la guionista había imaginado desde el principio.