Netflix: dónde se filmó la segunda temporada de Las cuatro estaciones
La nueva temporada de la popular serie de Netflix se filmó en locaciones reales, pero no todo es lo que parece.
Las cuatro estaciones se filmó entre Nueva York e Italia
NetflixCada viaje de la pandilla esconde una trampa para el espectador curioso: muchos de los paisajes que enamoran en pantalla no son exactamente lo que parecen. La segunda temporada de Las cuatro estaciones, la comedia agridulce de Tina Fey sobre la amistad madura, el matrimonio y esas vacaciones grupales cargadas de roces, regresó a Netflix con ocho episodios que mueven a sus protagonistas por cuatro destinos según la época del año. La diseñadora de producción Sharon Lomofsky y la decoradora de sets Jennifer Greenberg revelaron qué hay de cierto en cada uno de esos rincones.
El recorrido de primavera lleva al grupo a los montes Catskills, en el estado de Nueva York, para esparcir las cenizas de Nick. Allí terminan varados en el Midnight Ramble, un motel de aire cincuentero que en realidad no existe como tal: las escenas se rodaron en el restaurante del Blue Fox Motel, en la localidad de Narrowsburg, elegido por sus grandes ventanales y su chimenea acogedora. El interior, en cambio, se construyó en estudio y se llenó de hallazgos vintage rescatados en tiendas del valle del Hudson como Newburgh Vintage Emporium y The Antique Warehouse. El equipo incluso transformó la barra en un guiño a los listening bars de moda, con vinilos y auriculares a la vista.
Dónde se filmó la segunda temporada de la serie
El verano traslada la acción a la costa de Nueva Jersey, entre el paseo marítimo Jenkinson's, en Point Pleasant Beach, y una casa alquilada en la pintoresca Ocean Pathway de Ocean Grove. Pero esa serie juega con las apariencias: aunque las escenas de porche se filmaron en el lugar, los interiores se levantaron en viviendas de Newburgh, intervenidas por completo. Una de ellas, la que sueñan convertir en bed and breakfast, fue vaciada y redecorada con piezas deliberadamente excesivas, esculturas de cigüeñas, ángeles regordetes y lámparas estrafalarias que la decoradora describió como hermosamente feas.
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El otoño devuelve a los personajes a la casa junto al lago de Nick y Anne, en el condado de Putnam, también en Nueva York, el mismo escenario que abrió la primera temporada. El equipo revisó cerca de cien propiedades frente al agua hasta dar con una lo bastante amplia para una renovación de votos y un taller de cerámica destinado a estallar en la trama. La planta baja se redecoró sobre el lugar y el piso superior se armó en estudio. Como dato para fanáticos, Greenberg coló en una de las habitaciones una butaca de terciopelo naranja que perteneció a Liz Lemon, recuperada de los días en que trabajó junto a Fey en 30 Rock.
El invierno cierra el itinerario en los Alpes italianos, con rodaje en el auténtico mercado navideño de Trento. La producción tuvo que conseguir a las apuradas suficientes figuras de La Befana, la anciana del folclore italiano que reparte regalos en la víspera de la Epifanía y que, según el chiste recurrente, se parece sospechosamente a Anne. Para una escena callejera encargaron a un escultor de Roma una cabeza gigante del personaje, de unos cinco o seis pies de altura. El alojamiento del grupo en Italia, presentado como un monasterio reconvertido, también se recreó en Estados Unidos: esta vez en una casa de Fishkill, Nueva York, vestida con frescos, tapices y detalles brutalistas para sostener la ilusión europea.



