Netflix: ¿la serie Ciudad de sombras está basada en una historia real?
Ambientada en Barcelona, la serie de Netflix sigue al inspector Milo Malart, quien investiga un crimen impactante: un cuerpo calcinado aparece en la fachada de La Pedrera.
Ciudad de sombras no está basada en una historia real
La serie Ciudad de sombras se ha posicionado como uno de los thrillers policiales más comentados del catálogo de Netflix. Ambientada en Barcelona, la serie sigue al inspector Milo Malart, quien investiga un crimen impactante: un cuerpo calcinado aparece en la fachada de La Pedrera. La crudeza del relato llevó a muchos espectadores a preguntarse si se trata de una historia real.
Pese a su tono oscuro y verosímil, la respuesta es clara. La ficción no está inspirada en hechos reales. La serie adapta la novela El verdugo de Gaudí, primera entrega de la saga escrita por Aro Sáinz de la Maza. Su creador, Jorge Torregrossa, explicó que “todas las tramas del libro están más o menos en la serie”, aunque reconoció que hubo cambios para ajustar el relato al formato audiovisual.
Mirá el tráiler de la serie:
La Barcelona que se ve en pantalla cumple un rol central. Para Torregrossa, la ciudad no es solo un escenario. “Tenía un personaje fascinante muy bien construido y la presencia de Barcelona me parecía un atractivo a explotar”, señaló. Edificios emblemáticos del modernismo funcionan como ejes narrativos y cada episodio lleva el nombre de una obra de Gaudí, incluso algunas que no figuraban en la novela original.
El vínculo entre los protagonistas es otro de los pilares de la serie. Milo Malart, suspendido por insubordinación, se ve obligado a trabajar con la subinspectora Rebeca Garrido. Según el director, “al principio no se entienden porque son como la noche y el día”, pero la relación evoluciona a partir de heridas compartidas. En la adaptación, el personaje de Garrido adquiere mayor peso dramático.
Aunque no sea una historia real, Ciudad de sombras propone una mirada social muy interesante. El relato muestra una Barcelona tensionada por el turismo y el olvido de sus habitantes. “Es también un homenaje a la ciudad y a los barceloneses”, afirmó Torregrossa, al destacar la sensibilidad social del protagonista y su empatía con los sectores más vulnerables.
La serie también quedó marcada por ser uno de los últimos trabajos de Verónica Echegui. El equipo creativo decidió ampliar su rol para equilibrar el relato. “Pensamos que había que darle una compañera a Milo con una altura dramática”, explicó el showrunner.



