Netflix: los detalles que no tienen sentido en La última casa
El thriller de ciencia ficción que domina el ranking de Netflix genera debate por sus inconsistencias narrativas.
La última casa es la película más vista de Netflix.
NetflixEl thriller de ciencia ficción que domina el ranking de Netflix generó tanto fanatismo como debate. La última casa se convirtió en la película más vista de la plataforma, pero los espectadores más atentos comenzaron a señalar una serie de inconsistencias narrativas que, una vez detectadas, resultan difíciles de ignorar. Desde problemas logísticos del encierro hasta giros inexplicables en el comportamiento de las criaturas, la lista de fallas es extensa.
El primer gran interrogante tiene que ver con la supervivencia cotidiana. La familia protagonista permanece encerrada en su casa suburbana durante más de cinco años, y en ningún momento se explica qué hicieron con la basura y los desechos acumulados durante todo ese tiempo. A eso se suma otro detalle llamativo: los personajes utilizan monitores de seguridad con Wi-Fi, pantallas y dispositivos a manivela que transmiten video años después de que la red eléctrica y la infraestructura de internet colapsaran por completo a nivel global.
Tráiler de La última casa
La medicina tampoco queda exenta de cuestionamientos. Cuando Ruth sufre la mordedura de un hurón y desarrolla una fiebre severa que pone en riesgo su vida, el hallazgo de medicamentos viejos la cura a una velocidad milagrosa que poco tiene que ver con cómo funcionan los antibióticos en la realidad. Además, hay escenas que desafían directamente las leyes de la física: personajes que encienden encendedores mientras el agua les cae encima con fuerza, o que se sumergen en niveles inundados de la vivienda sin considerar el aire atrapado ni los límites de presión estructural.
El giro de las criaturas que nadie logra explicar en la película de Netflix
El punto más discutido de la película llega en su desenlace. Las entidades de las profundidades marinas dedican cinco años a acorralar y exterminar a la civilización humana con una agresividad implacable, pero cambian su conducta de manera radical simplemente porque el padre decide no matar a una de las criaturas capturadas en el tramo final. Ese giro de 180 grados en la lógica de los monstruos dejó a buena parte del público sin respuestas.
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La inundación de la casa tampoco resiste demasiado análisis. Durante el enfrentamiento final, el agua sube y baja de forma dramática al ritmo que exigen las escenas de acción, ignorando cómo se acumularía naturalmente el líquido en una estructura sellada con niveles subterráneos. Aún con todas estas licencias, La última casa sigue firme en lo más alto del top de Netflix, alimentando conversaciones y teorías entre quienes ya la vieron.


