Qué fue de la vida de Alexander McKellar, el asesino que expone la nueva serie documental de Netflix
¿Debería casarme con un asesino?, la nueva serie documental de Netflix, volvió a poner sobre la mesa uno de los casos criminales más perturbadores de los últimos años.
Alexander McKellar sigue cumpliendo su condena
¿Debería casarme con un asesino?, la nueva serie documental de Netflix, volvió a poner sobre la mesa uno de los casos criminales más perturbadores de los Highlands en los últimos años.
Aunque el público quedó atrapado por la historia de Caroline Muirhead, la patóloga forense que ayudó a la policía a desenmascarar a su propio prometido, la pregunta que más circula desde el estreno es otra: qué pasó con Alexander "Sandy" McKellar, el asesino que confesó haber atropellado y enterrado a un ciclista.
¿Qué pasó con el "asesino" de la serie de Netflix?
La serie documental, dividida en tres episodios, reconstruye con minuciosidad cómo McKellar pasó de ser una pareja idealizada a convertirse en uno de los condenados más mediáticos de Escocia. Sandy trabajaba como cazador y guardabosques en la Auch Estate, una finca enorme de 176 kilómetros cuadrados ubicada cerca de Bridge of Orchy, en pleno corazón de los Highlands. En su perfil de Tinder se presentaba como un "Highlander de 1,93", un contratista solitario que buscaba alguien que le hiciera compañía en las noches frías del campo. Esa frase fue el primer eslabón de una historia que terminaría en tribunales.
El cruce con Muirhead ocurrió a comienzos de octubre de 2020. Patóloga forense de profesión, ella encontró en aquel hombre rudo del campo una conexión inesperada: ambos convivían cotidianamente con la muerte por motivos laborales. La relación avanzó a toda velocidad y se volvieron inseparables. Sin embargo, las advertencias no tardaron en llegar. El propio hermano gemelo de Sandy, Robert McKellar, llegó a decirle a Muirhead que Alexander "no estaba bien de la cabeza", y un grupo de amigas cercanas insistió varias veces en que aquel romance era un terreno minado. Ella, deslumbrada, pasó por alto las señales. En la docuserie también admitió que su entonces pareja se ponía agresivo y subido de tono cuando bebía de más, y sospecha que recurría al alcohol y las drogas como muleta emocional.
Lo que ni los amigos sabían es que Sandy arrastraba un secreto desde la noche del 29 de septiembre de 2017. Esa madrugada, según consigna BBC News, manejó alcoholizado por una ruta de la zona y embistió con su camioneta al ciclista Tony Parsons. Robert iba sentado en el asiento del acompañante. Parsons no murió en el impacto, pero ninguno de los dos hermanos pidió ayuda. Lo arrastraron junto con su bicicleta hasta el costado del camino, volvieron a la finca, se cambiaron de ropa, agarraron otro vehículo y regresaron al lugar. De allí trasladaron el cuerpo hasta la Auch Estate, donde primero lo dejaron entre los árboles y después lo enterraron en otro punto del predio.
La confesión llegó en noviembre de 2020, poco después de que Alexander le propusiera matrimonio a Muirhead. Le contó lo que había hecho con Parsons, aunque insistió en que se había tratado de "un terrible error" y que él no era una mala persona. Ella quedó devastada y no acudió de inmediato a la policía: necesitaba digerir el golpe. La decisión definitiva llegó a fines de diciembre de ese mismo año, cuando Sandy le avisó que los nuevos dueños planeaban construir sobre el lugar exacto donde estaba enterrado el cuerpo y le pidió ayuda para moverlo. Recién ahí Muirhead denunció a los gemelos.
La detención inicial se produjo el 30 de diciembre de 2020, pero los hermanos respondieron con un cerrado "sin comentarios" a cada pregunta de los oficiales. Sin el cuerpo de Parsons, los investigadores no tenían margen para imputarlos y debieron liberarlos. A partir de ese momento, Muirhead se transformó en una pieza clave de la pesquisa: siguió viendo a Alexander sin que él imaginara que cada encuentro estaba al servicio de la causa. Grabó conversaciones entre los dos hermanos sobre el crimen y se propuso conseguir pruebas materiales. En una visita al campo, le dijo a Sandy que lo ayudaría a deshacerse de los restos siempre y cuando supiera la ubicación exacta. Cuando él se la mostró, ella dejó caer disimuladamente una lata aplastada de Red Bull como marca y avisó a la policía dónde buscar.
En enero de 2021 los efectivos hallaron la lata, excavaron alrededor y encontraron los restos de Parsons justo donde ella había anticipado, según The Scottish Sun. Nueve días después, Muirhead colaboró nuevamente para localizar a los gemelos, que esta vez fueron arrestados y quedaron tras las rejas a la espera del juicio. Los resultados de la autopsia permitieron imputar a ambos por asesinato. Los peritos forenses establecieron que Parsons pudo haber sobrevivido hasta media hora después del impacto, con traumatismos severos en pelvis, costillas y columna, y un posible pulmón colapsado.
La condena a los hermanos
Aunque la acusación inicial fue por homicidio, la fiscalía aceptó un acuerdo. Los dos hermanos se declararon culpables del cargo menor de obstrucción de la justicia, y Sandy sumó además una declaración de culpabilidad por homicidio culposo. La sentencia, dictada el 25 de agosto de 2023, fijó doce años de cárcel para Alexander y cinco años con tres meses para Robert. La viuda de Parsons, Margaret, salió esa jornada del Tribunal Superior de Glasgow acompañada por sus hijos Mike y Victoria, en una de las imágenes que la docuserie recupera para describir el peso humano del caso.
La historia, sin embargo, tuvo un capítulo más allá de lo penal. En enero de 2025, BBC News informó que Alexander resolvió por fuera del sistema judicial una causa civil en su contra: la compañía aseguradora del condenado entregó a la familia de la víctima una indemnización de seis cifras. Hoy McKellar continúa cumpliendo la pena privativa de libertad que le impuso la justicia escocesa.



