Cinco series con altísimas chances de que todos los personajes te caigan mal en algún punto
Cada serie tiene al menos un personaje que te saca de quicio y aun así logra engancharte hasta el final.
Una serie puede tener muchos personajes que cambian en sus capítulos.
FoxLos personajes suelen ser el motor de cualquier serie. Son quienes nos hacen volver episodio tras episodio, incluso cuando la historia toma giros inesperados. Nos enganchamos con sus decisiones, sus vínculos y, sobre todo, con sus contradicciones.
Pero no siempre ese vínculo es cómodo. A veces, las series construyen personajes que desafían constantemente al espectador. Figuras complejas, egoístas o directamente irritantes que, en lugar de generar empatía inmediata, obligan a mirar desde otro lugar.
Ahí está el verdadero atractivo: cuando una serie logra que sigas mirando incluso cuando no estás de acuerdo con nadie en pantalla. O peor, cuando entendés por qué actúan así. Estas cinco series tienen algo en común: en algún momento, todos sus personajes pueden sacarte de quicio.
Game of Thrones
Pocas series llevaron tan lejos la ambigüedad moral como Game of Thrones. Comenzamos la aventura con héroes claros y villanos definidos pero esto se va desarmando con el correr de las temporadas. Personajes que parecían nobles toman decisiones cuestionables, mientras que otros, directamente crueles, muestran matices con los que no contabamos. La serie juega todo el tiempo con las lealtades del espectador. Es difícil sostener una postura firme cuando cada personaje está dispuesto a traicionar, manipular o matar para sobrevivir o ganar poder. Excepto con Joffrey, tal vez.
Succession
En Succession no hay escapatoria: todos son desagradables. La familia Roy construye un universo donde el poder, el dinero y el ego están por encima de cualquier vínculo real. Cada episodio es una competencia constante por ver quién puede ser más despiadado. Lo interesante es que, aun así, hay momentos donde aparece una fragilidad que complica odiarlos por completo.
Shameless
Shameless propone un caos constante. La familia Gallagher vive al límite, tomando decisiones que muchas veces rozan lo irresponsable o directamente lo autodestructivo. El encanto de la serie está en ese equilibrio incómodo porque personajes que pueden ser entrañables en un momento y completamente frustrantes al siguiente. La línea entre empatía y rechazo es muy fina.
Glee
Aunque se presenta como una comedia musical liviana, Glee también tiene lo suyo en cuanto a personajes difíciles. Entre rivalidades, egos y decisiones cuestionables, más de uno termina generando rechazo. Incluso quienes arrancan como favoritos pueden volverse irritantes con el tiempo. La serie juega con esos cambios, mostrando que no siempre hay coherencia en sus protagonistas.
Euphoria
En Euphoria, la incomodidad es parte del viaje. Sus personajes están atravesados por conflictos intensos: adicciones, relaciones tóxicas y decisiones impulsivas que afectan a todos a su alrededor. Es una serie que no busca agradar sino mostrar, entonces, en ese retrato crudo, hay momentos donde resulta difícil empatizar, pero imposible dejar de mirar.







