Esta serie con puntuación casi perfecta es una joya que cambió la TV para siempre
Con una puntuación casi perfecta, esta serie marcó un antes y un después en la televisión y sigue siendo imprescindible.
Pushing Daisies nunca pasa de moda.
ABCLos procedimentales (subgénero de la ficción detectivesca) siempre fueron un pilar de la televisión: series donde los personajes resuelven crímenes o salvan vidas en un formato episódico, ideal para enganchar al espectador semana a semana. Desde Castle hasta Psych, pasando por estrenos más recientes como High Potential, el subgénero encontró formas ingeniosas de reinventarse con protagonistas que, sin pertenecer a la policía, aportaban un talento especial para resolver casos.
En medio de ese panorama, Pushing Daisies se convirtió en una de las propuestas más originales de la pantalla chica. Aunque solo duró dos temporadas, sigue siendo recordada como un experimento audaz: un procedimental que combinaba romance imposible, humor excéntrico y estética de cuento de hadas, todo con un 96% de aprobación en Rotten Tomatoes.
¿De qué se trata Pushing Daisies?
Creada por Bryan Fuller (Hannibal), la serie sigue a Ned (Lee Pace), un pastelero con un don muy particular: puede devolver la vida a los muertos con un solo toque. Pero su poder tiene reglas estrictas. Si mantiene con vida a alguien más de un minuto, otra persona muere en su lugar. Y si vuelve a tocar al resucitado, este regresa definitivamente a la muerte.
De niño, Ned descubrió las consecuencias de su habilidad de la forma más dolorosa: al revivir a su madre, provocó accidentalmente la muerte del padre de su mejor amiga y primer amor, Chuck. Años después, convertido en dueño de una pastelería llamada The Pie Hole, Ned utiliza su don en secreto junto al detective Emerson Cod (Chi McBride) para resolver asesinatos. Todo cambia cuando la víctima de un crimen resulta ser la propia Chuck (Anna Friel). Ned la revive para obtener pistas, pero es incapaz de dejarla morir otra vez. Así, Chuck vuelve a su vida, aunque con una condición imposible: los dos nunca podrán tocarse.
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Misterios semanales ingeniosos y memorables
El punto fuerte de Pushing Daisies estaba en su capacidad de sorprender episodio tras episodio. Aunque la premisa parecía facilitar los casos -¿qué mejor que preguntarle al muerto quién lo asesinó?-, las respuestas casi nunca eran simples. Algunos no sabían quién los había matado; otros solo aportaban pistas vagas o confusas.
La serie elevaba el procedimental con muertes tan bizarras como creativas: víctimas ahogadas en caramelo, fritas en una receta secreta de pollo, explotadas con un libro para rascar y oler, o atacadas por abejas. Todo envuelto en una estética luminosa, colorida y narrada con voz de cuento, que contrastaba con lo macabro de los crímenes.
Una mezcla única de comedia, romance y fantasía
Más allá de los asesinatos, Pushing Daisies era una historia sobre la imposibilidad del contacto humano y el amor en condiciones extremas. Ned y Chuck mantenían viva una relación marcada por la ternura y la tragedia, mientras Ned cargaba con el secreto de haber causado la muerte del padre de ella. Alrededor, personajes secundarios como Olive (Kristin Chenoweth) sumaban comedia, drama y nuevas capas a un relato ya de por sí extravagante.
Aunque su cancelación prematura dejó a muchos con ganas de más, la serie logró en apenas dos temporadas lo que muchas de su género nunca alcanzan: un equilibrio perfecto entre casos semanales ingeniosos, un estilo visual inconfundible y un trasfondo emocional poderoso. Por eso, aún hoy sigue siendo considerada una de las mejores series de su género.





