Heated Rivalry en HBO Max: la serie romántica que muestra el lado oscuro y cruel del deporte

La serie romántica ambientada en el mundo hockey profesional apuesta por el deseo, la competencia y el miedo a mostrarse en un mundo que todavía juzga.

QUEVER

Durante los últimos años, las historias LGBTQ+ dejaron de ocupar un rincón marginal para ganar espacio en el cine y la televisión. No todas logran trascender el gesto de representación, pero las que funcionan entienden que, más allá del romance o el drama, siempre hay una historia de descubrimiento personal en juego.

Heated Rivalry (Más que rivales), la nueva serie que llega esta semana a HBO Max. Originalmente, la ficción canadiense se lanzó en noviembre del año pasado a través del servicio Crave, y desde entonces revolucionó a los fanáticos con su historia de romance entre dos jugadores de hockey sobre hielo.

Basada en la serie de novelas Game Changers de Rachel Reid, Heated Rivalry es una propuesta que a simple vista puede engañar. Sus primeros episodios ostentan ser una colección de escenas subidas de tono con un hilo narrativo casi mínimo y superficial, pero a medida que la historia avanza, entendemos que hay algo mucho más ambicioso en juego.

Una historia de amor en el mundo del deporte profesional

heated rivalry
 Hudson Williams y Connor Storrie protagonizan Heated Rivalry.

Hudson Williams y Connor Storrie protagonizan Heated Rivalry.

La serie se centra en Shane Hollander y Ilya Rozanov, dos estrellas del hockey sobre hielo condenadas a chocar una y otra vez dentro y fuera de la pista. Shane es canadiense, disciplinado, capitán de los Montreal Metros y producto de una familia exigente que espera perfección constante. Ilya, en cambio, es ruso, arrogante, magnético y líder de los Boston Raiders, con una personalidad que funciona tanto como escudo como provocación.

Ambos son jóvenes, talentosos y rivales naturales. Lo que empieza como una relación tensa, casi protocolar, se transforma en una atracción que no coincide con el entorno en que estos personajes se mueven. Cualquier gesto o mirada puede convertirse en titular y arruinar una carrera millonaria. La serie entiende bien ese conflicto y lo usa como motor de la historia.

El hockey, además, no actúa como simple telón de fondo. Heated Rivalry se toma el tiempo de explicar su lógica sin volverse técnica ni excluyente. Incluso para quienes no siguen el deporte, las escenas de partido son claras y funcionales al relato. L

Deseo, tensión y química real

Heated Rivalry
La serie no se aleja ni esconde en los momentos íntimos entre los personajes.

La serie no se aleja ni esconde en los momentos íntimos entre los personajes.

El corazón de la serie está en la dinámica entre sus protagonistas. La química entre Hudson Williams y Connor Storrie es perfecta y se sostiene incluso los momentos más simples. Ilya avanza primero, con una mezcla de provocación y necesidad. Shane tarda más, pero cuando cae lo hace con intensidad. Esa asimetría vuelve la relación más interesante y menos previsible.

Las escenas de sexo están presentes desde el primer episodio y dejan muy poco a la imaginación. La química y la confianza forjada entre los actores, hace que los encuentros luzcan genuinos, plagados de deseo y erotismo.

Las actuaciones están muy bien logradas, pero es Storrie quien se lleva todo el mérito. El actor texano de 25 años no solo se compromete desde lo físico con el personaje de Ilya, sino que además perfeccionó su acento ruso y alteró su pronunciación en inglés para dotar de mayor realismo al personaje. Y lo logra con una soltura, difícil de creer.

Detrás de cámara está Jacob Tierney, conocido por su trabajo en Letterkenny, quien adapta la novela de Rachel Reid, poniendo el foco en cómo los conflictos personales de cada uno los va transformando y moldeando la relación entre ambos a lo largo de los años.

Heated Rivalry (Tráiler subtitulado)

Desde lo visual, la serie cumple pero no destaca del todo. Sumado a eso, el uso (y abuso) de los saltos temporales obliga al espectador a estar demasiado atento, perdiendo por momentos la noción de en qué momento de la historia estamos. Algo similar ocurre con el uso reiterado de los mensajes de texto en pantalla como recurso narrativo, algo que termina perdiendo impacto.

Dicho todo esto, el mayor logro de Heated Rivalry es que no solo centra su historia en un romance homosexual, sino que lo sitúa en un momento en que la visibilidad del colectivo aún permanecía enclosetada, especialmente en los ámbitos deportivos donde la hipermasculinidad se impuso durante largo tiempo. Esa tensión, los miedos, la inseguridad y esa irrefrenable atracción que ambos personajes sienten, es el corazón de Heated Rivalry y funciona a la perfección.

La serie cuenta con 6 episodios que se estrenarán de forma semanal a través de HBO Max. Los 3 primeros ya se encuentran disponibles en la plataforma.