12 películas de época que reinventan el género y no se parecen a ninguna otra
Si te gusta el cine que evoca otro tiempo pero con una mirada muy particular, estas 12 películas son verdaderamente únicas y merecen la pena ser vista.
12 películas de época que son una verdadera joya.
Cirko FilmEl cine de época suele venir acompañado de ciertas reglas. Grandes palacios, vestidos espectaculares, personajes históricos, diálogos solemnes y una puesta en escena empeñada en reconstruir el pasado con la mayor fidelidad posible.
Pero hay directores que entendieron que viajar al pasado no significa necesariamente filmarlo como si estuviéramos allí.
Algunas de las mejores películas de época de las últimas décadas hicieron justamente lo contrario. Tomaron escenarios reconocibles, personajes históricos y conflictos reales para convertirlos en comedias negras, thrillers psicológicos, una pesadilla gótica o incluso de ciencia ficción.
Estas son 12 películas que rompen con las convenciones del género y encuentran una forma completamente propia de contar sus historias.
1. La favorita (2018)
Yorgos Lanthimos convirtió la corte de la reina Ana en un campo de batalla tan absurdo como despiadado. Olivia Colman, que ganó el Oscar por este papel, interpreta a una monarca frágil y caprichosa cuya relación con Lady Sarah (Rachel Weisz) comienza a tambalearse cuando aparece Abigail (Emma Stone), una aristócrata caída en desgracia que está dispuesta a hacer cualquier cosa para recuperar su posición.
Lo que podría haber sido un drama cortesano tradicional se transforma en una comedia negra venenosa sobre poder, deseo y manipulación. Los palacios aparecen deformados por lentes de ojo de pez, los personajes se comportan de manera deliberadamente absurda y la solemnidad histórica queda completamente destrozada.
Pero el verdadero espectáculo está en sus tres protagonistas. Colman, Stone y Weisz convierten cada conversación en un duelo.
2. María Antonieta (2006)
Sofia Coppola decidió que contar la historia de María Antonieta no significaba necesariamente hacer una película histórica convencional. Kirsten Dunst interpreta a la futura reina de Francia como lo que, en esencia, era cuando llegó a Versalles: una adolescente de 14 años enviada a un país desconocido para casarse con un hombre que apenas conocía.
Coppola llena el siglo XVIII de colores pastel, vestidos exuberantes, zapatos, fiestas y canciones de New Order y The Cure. El resultado es deliberadamente anacrónico y, justamente por eso, funciona.
Más que justificar las decisiones de María Antonieta, la película intenta comprenderla. La convierte en una joven aislada, aburrida y atrapada dentro de una jaula de oro mientras el mundo exterior empieza a cambiar.
3. Orlando (1992)
Pocas películas de época se atrevieron a hacer lo que Sally Potter hizo con la novela de Virginia Woolf.
Tilda Swinton interpreta a Orlando, un aristócrata que recibe la orden de la reina Isabel I de no envejecer. El personaje atraviesa siglos de historia británica y, en determinado momento, despierta convertido en mujer.
A partir de allí, Orlando utiliza el viaje fantástico para cuestionar las diferencias entre hombres y mujeres, el paso del tiempo, la identidad y las reglas sociales que determinan quién puede tener poder, propiedades o libertad.
Potter rompe constantemente la cuarta pared y permite que Swinton mire directamente a cámara, como si compartiera con el espectador un secreto que los personajes históricos desconocen.
El resultado es casi imposible de clasificar. Comedia, drama, romance y cine queer conviven dentro de una película que todavía se siente adelantada a su tiempo.
Y Tilda Swinton, con su presencia andrógina y magnética, encuentra aquí uno de los papeles que terminarían definiendo su carrera.
4. Retrato de una mujer en llamas (2019)
La directora francesa Céline Sciamma toma una historia de amor aparentemente clásica y elimina casi todos los recursos habituales del romance cinematográfico.
En la Bretaña francesa del siglo XVIII, Marianne recibe el encargo de pintar el retrato de Héloïse, una joven que se niega a posar porque el cuadro será utilizado para concretar un matrimonio que no desea. La relación entre ambas comienza a construirse a través de las miradas. Marianne observa a Héloïse para pintarla y, al hacerlo, empieza también a conocerla.
Sciamma utiliza muy poca música incidental y confía en los silencios, los gestos y las imágenes para construir una tensión romántica extraordinaria. Es una película sobre mirar y ser mirada, pero también sobre la memoria y aquello que permanece cuando una relación está destinada a terminar.
5. Lady Macbeth (2016)
Antes de convertirse en una de las grandes estrellas de su generación, Florence Pugh protagonizó este brutal drama dirigido por William Oldroyd.
Katherine vive atrapada en un matrimonio sin amor dentro de una propiedad rural de la Inglaterra de 1865. Su marido y su suegro la mantienen prácticamente encerrada, hasta que la ausencia de ambos le permite descubrir una libertad que desconocía. Pero esa libertad tiene un precio.
Lady Macbeth elimina cualquier romanticismo del cine de época británico y lo reemplaza por una historia seca, fría y cada vez más violenta. Pugh interpreta a una mujer que comienza buscando escapar de su prisión y termina descubriendo que también puede convertirse en su propia carcelera. Es una película incómoda, minimalista y extraordinariamente cruel.
6. Amadeus (1984)
Miloš Forman tenía una historia histórica extraordinaria entre manos y decidió contarla como si fuera un thriller psicológico.
Desde un manicomio, Antonio Salieri confiesa haber sido responsable de la caída de Wolfgang Amadeus Mozart. El problema es que Mozart no aparece como el genio solemne que uno podría imaginar, sino como un joven vulgar, inmaduro y provocador que posee un talento musical que Salieri considera prácticamente divino.
La película convierte la envidia en una tragedia. Salieri no odia a Mozart porque sea mediocre, sino precisamente porque entiende que jamás podrá alcanzar su talento.
F. Murray Abraham y Tom Hulce sostienen un duelo actoral extraordinario, mientras Forman consigue algo todavía más difícil: hacer que la música clásica tenga el ritmo y la tensión de un thriller.
7. Corsage: La emperatriz rebelde (2022)
¿Qué pasaría si una película sobre Sissi no quisiera convertirla en una princesa de cuento? Marie Kreutzer responde con una historia mucho más incómoda. En 1877, Isabel de Austria cumple 40 años y descubre que la sociedad que durante años la convirtió en un símbolo de belleza ahora empieza a considerarla vieja.
Vicky Krieps interpreta a una mujer que se rebela contra esa mirada. Viaja, consume sustancias, rompe protocolos y busca desesperadamente recuperar algún control sobre su propia vida.
Como en María Antonieta, la película utiliza elementos contemporáneos para conectar el pasado con problemas que siguen existiendo. Pero aquí el tono es mucho más melancólico y oscuro. En tanto, Krieps convierte a Sissi en una figura fascinante y dolorosa, una mujer que se niega a seguir siendo simplemente el adorno perfecto de un imperio.
8. El seductor (2017)
Sofia Coppola vuelve a utilizar el cine de época para hablar de mujeres atrapadas dentro de un sistema que las obliga a reprimir sus deseos.
Durante la Guerra de Secesión, un grupo de mujeres que vive aislado en un internado confederado encuentra a un soldado enemigo herido. Lo refugian y comienzan a cuidarlo. Lo que parece un gesto de compasión pronto se transforma en una lucha silenciosa por el poder.
Nicole Kidman, Kirsten Dunst y Elle Fanning encabezan un reparto que convierte cada mirada en una amenaza. La película comienza con una belleza casi idílica, entre luz natural, vegetación y niebla, pero poco a poco esa estética se vuelve claustrofóbica. Lo que parecía un drama romántico termina convertido en una pesadilla psicológica.
9. La reina de fuego (2023)
Enrique VIII ya fue protagonista de innumerables películas y series. Karim Aïnouz encontró una manera distinta de contar su historia: poner el foco en la mujer que consiguió sobrevivir a su lado.
Alicia Vikander interpreta a Catalina Parr, la sexta y última esposa del rey. Sabe perfectamente lo que ocurrió con las mujeres que la precedieron y entiende que cualquier error puede costarle la vida. Jude Law, irreconocible como un Enrique VIII enfermo, paranoico y cada vez más brutal, convierte el palacio en un espacio de terror.
La reina de fuego abandona el glamour habitual de las historias Tudor y apuesta por una atmósfera enfermiza, húmeda y claustrofóbica. Es casi una película de terror sobre la supervivencia dentro de un matrimonio abusivo.
10. Barry Lyndon (1975)
Stanley Kubrick llevó el cine de época hasta un nivel casi obsesivo. La historia sigue a Redmond Barry, un joven irlandés que atraviesa guerras, engaños y aventuras hasta convertirse en un aristócrata bajo el nombre de Barry Lyndon.
Pero más que una historia de ascenso social, Kubrick construye una tragedia sobre la ambición. Barry consigue todo lo que desea y, precisamente cuando parece haber alcanzado la cima, empieza su caída.
Visualmente, pocas películas pueden competir con ella. El director utilizó lentes especialmente modificados para filmar escenas interiores únicamente con luz de velas, consiguiendo que muchas imágenes parezcan pinturas del siglo XVIII.
En sus más de 3 horas de duración, Barry Lyndon avanza con una calma hipnótica, pero debajo de esa belleza hay una historia profundamente cruel sobre un hombre que nunca sabe cuándo tiene suficiente.
11. Adiós a la reina (2012)
La Revolución Francesa suele contarse desde las calles, las barricadas y las multitudes. Benoît Jacquot decidió quedarse dentro de Versalles.
La protagonista es Sidonie Laborde, la joven lectora de María Antonieta, que observa desde los pasillos del palacio cómo el mundo que conoce empieza a derrumbarse.
La cámara se mueve junto a ella por espacios cada vez más caóticos mientras los rumores de la revolución llegan desde el exterior. La sensación no es la de estar viendo una reconstrucción histórica, sino la de encontrarse atrapado dentro de un palacio que está a punto de desaparecer.
Léa Seydoux, Diane Kruger y Virginie Ledoyen construyen un triángulo marcado por la devoción, el deseo y la obsesión.
12. Jeanne du Barry (2023)
La historia de la última amante oficial de Luis XV podría haberse convertido fácilmente en otro drama de palacio. Maïwenn elige algo más interesante: observar Versalles desde la perspectiva de una mujer que claramente no pertenece a ese mundo.
Jeanne llega a la corte desde un origen humilde y se convierte en la favorita del rey, provocando el rechazo inmediato de quienes consideran intolerable que una mujer como ella pueda ocupar semejante posición. El humor surge del choque entre Jeanne y una corte atrapada en rituales absurdos. Todo tiene un protocolo, desde caminar por un pasillo hasta levantarse de la cama.
Johnny Depp, en uno de sus primeros roles tras el mediático juicio que lo mantuvo apartado del cine por varios años, interpreta a Luis XV con una actuación que depende más de su gestualidad que de sus diálogos.













