¿Por qué Barbie es la película que definirá a una generación?
Cuando Greta Gerwig anunció que estaba trabajando en Barbie, quienes crecimos en los '90s celebramos la brillante idea de llevar a nuestro juguete más preciado a la pantalla grande con la actriz más indicada de todas, Margot Robbie. Hoy, ya es una realidad y las salas de cines atestadas de público +30 vestido de rosa comprueban que es ésta la película que define a toda una generación.
Doctora, veterinaria, maestra, astronauta, deportista, madre... hay tantas Barbies que sería difícil enumerarlas a todas, pero en Gerwig encuentra la forma de que ninguna pase de largo y que todas tengan su espacio. Quizás, no tenías todas las versiones de la popular muñeca pero, seguramente, en tu imaginación era lo que tú querías que fuera; una poco proyectando tu yo del futuro.
Mira el tráiler:
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Para quienes crecimos en los '90s, y que la película menciona de maravilla, Barbie era un divertimento y un ejemplo a seguir. Independiente, siempre impecable y con una gran sonrisa dibujada en el rostro, ella era lo que queríamos ser en el futuro y proyectábamos en nuestras largas tardes de juego.
En mi caso particular, mi primera Barbie me la regaló mi abuelo cuando yo sólo tenía un año y medio. Era rubia, con un traje de baño de un solo hombro negro y súper bronceada (quizás eso explica mi amor por la playa). Hoy, a punto de cumplir 36, tengo esa muñeca aún guardada en una caja, junto todas las demás con las que solíamos jugar con mis hermanas y primas, con quienes fuimos a ver Barbie. Más allá de la trama, confieso que nos emocionamos porque en cada personaje había una parte de nuestra niñez que tiene a la muñeca como centro.
Crédito: Twitter
En casi dos horas, Greta Gerwig nos plantea el más bello viaje sin escalas a lo que fuimos y lo que fueron Barbie y Ken para nosotros. Quizás no será una obra maestra de las de antes, pero este film nos define porque nos habla de lo que fuimos a la luz de lo que somos. Nos muestra, a través de una muñeca, un viaje hacia el redescubrimiento, entendiendo que, si bien ya somos grandes para jugar con ella, Barbie nos entiende como nadie más lo hace gracias a esas largas contándole nuestros sueños y proyectándolos en ella.
No, ya no juego a las muñecas, pero a la salida del cine mi niña interior me agradeció el ir a ver la cinta cumpliendo con la consigna de llevar algo rosa (una remera con el logo en mi caso), porque, por una noche, volvió a jugar y proyectar. Volvió a reírse y a emocionarse con esa figura de plástico con la que creció y a la que le debe los mejores recuerdos de la infancia.
Gracias Barbie y gracias Greta Gerwig por este viaje que ya quedó grabado para siempre en mi corazón.
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